"Los ladrones sacrifican caballos para comer la carne y los pobres de los carritos van entre las varas"

Senador teme que aparezcan vengadores anónimos a semejanza de Charles Bronson

Lapaz recordó que hace «algunos años el actor antihéroe de Hollywood, Charles Bronson, interpretó una película que tuvo más éxito en los foros de sociología que en la crítica cinematográfica por la naturaleza del filme Clase «B» o de «matinée». Creo que se llamaba «El Vengador Anónimo», o algo por el estilo, en la que Bronson salía a buscar y matar a cuanto presunto delincuente, sin importarle la identidad del condenado, enceguecido por la furia, para descargar de esa manera su venganza ante el asesinato de su familia, por desconocidos invasores furtivos del domicilio, en su ausencia».

Ya «balconeado» en la edición de ayer por el cronista de LA REPUBLICA en el Senado, el legislador trazó un paralelismo con la actual situación donde la indefensión «ha creado quizás en el país nuestro la preocupante predisposición en algunos ciudadanos de imitar el rol del actor norteamericano, lesionados por el mal hasta los propios organismos oficiales de protección con algunos de sus integrantes ejecutivos ya procesados como delincuentes convictos y confesos.

Obviamente que no estamos aquí para hacer la apología del delito. Pero cuando la ficción y la realidad comienzan a mezclarse en una notoria aproximación, el alarma debe pasar de color amarillo y poner cerca el peligroso rojo».

Mostrándose partidario de un control más estricto de tenencia y porte de armas. «Pero legislar es equilibrar», puntualizó Lapaz.

Preguntándose «¿Qué se hará en tanto para fortalecer los derechos de las víctimas? Consideremos sí, con el mayor respeto intelectual, las dos grandes teorías del crimen sobre: si la pena se justifica porque debe recaer como castigo sobre un culpable, o si el procedimiento penal debe ser una forma defensiva de la sociedad. Pero defendámosnos como sociedad y como individuos, armonizando procederes».

Poniendo como ejemplo de esta situación de inseguridad al «interior agropecuario» donde «los abigeatos tienen desgraciadamente su amplio sitio reservado en los partes policiales. A veces se le adjudica la culpa de los ataques a las majadas por «perros cimarrones», o hasta el mitológico «chupacabras». Pero entre esos cuadrúpedos actúa, más de lo que se cree, la presencia activa o promotora del hombre.

En algunos lugares los cacos sacrifican caballos para vender o consumir la carne, y los pobres fleteros proletarios de los carritos se quedan sin la tracción equina, debiendo ponerse ellos entre las varas en penosa sustitución». Recordando que «el campo hoy se despuebla».

Ha ganado en tanto una moderna «urbanización», producto, entre otros bienes de la civilización, de mejores carreteras que lo acerca a pueblos y ciudades en minutos; de la electrificación rural que favorece a los tamberos pese a que el hurto de cables de los tendidos eléctricos rurales y urbanos ya desespera, perjudicando a los usuarios, a UTE y a las Intendencias Municipales; del teléfono, de la radio, de la televisión, etc. Es, sin dudas un «legado bendito», muy diferente de la capciosa y equívoca «herencia maldita», que el Uruguay no nació el 1º de marzo de este año», culminó el senador Lapaz. *

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