Vecinos de la Unión compran armas y aseguran que "van a ir a la guerra"
En la noche del martes, una delegación de vecinos se reunió con el ministro José Díaz y varios oficiales superiores de la Policía. Cuentan que el propio secretario de Estado comentó «la situación es caótica», cuando se refería al caso concreto de «El Papo», un menor de edad que ha cometido todo tipo de fechorías y siempre es enviado a la cárcel con arresto domiciliario.
Todos los vecinos, sin excepción, que viven sobre las calles Cabrera y Morelli están en vigilia permanente. Dicen que algunos de los delincuentes salen de un asentamiento emplazado en Silvestre Pérez, aunque reconocen que también allí vive gente de trabajo y buenas costumbres.
Sin embargo, al «Papo» y al «Abuelo» se le une también un hampón argentino a quien le llaman «El Porteño».
«Hace dos semanas tres señoras tomaban mate y fueron testigos de la agresión del «Papo» a un joven policía a quien le efectuó varios disparos. El agente se defendió y le pegó un tiro en el estómago. Todos salimos en defensa del policía que por suerte quedó libre», cuentan.
Y agregan los vecinos: «El Papo» estuvo unos días en el Hospital Pasteur y cuando le dieron el alta volvió al barrio muy campante, porque el juez dispuso nuevamente arresto domiciliario. Nosotros nos preguntamos y se lo hicimos saber al ministro Díaz cuál es la función del INAU».
Una de las señoras que participó de la reunión con el jerarca ministerial relató que prácticamente todas las casas ubicadas sobre las calles Cabrera y Morelli han sido atacadas a pedradas y «ya no queda un solo vidrio sano». «Las secuelas son tremendas, tenemos una vecina con prótesis de cadera porque fue empujada por uno de estos delincuentes que la arrojó violentamente a la vereda para robarla. Cuando vamos a hacer los mandados nos arrebatan las bolsas», cuentan.
Otra de las mujeres afirmó que cinco de sus vecinos ya compraron armas de fuego y anunciaron que van a disparar a matar si el barrio «no es intervenido, literalmente, por la Policía, de lo contrario vamos a la guerra».
«Todas las mujeres y todos los hombres que vivimos en estas cuadras ya hemos sido robados, golpeados, amenazados y decidimos ponerle punto final», sentenciaron. *
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