Capos del contrabando no perdonan y ordenan ejecuciones a todo fuego

"Quema de archivos" en la frontera: encuentran cráneo de uno de los policías desaparecidos

El hecho ganó importancia debido a la expectativa general que existe en la comunidad fronteriza en virtud a la misteriosa desaparición de dos policías civiles desde hace aproximadamente 20 días. Desde un principio se manejó la hipótesis de la eliminación de ambos por orden de los jefes de las bandas. En Brasil y Paraguay a este tipo de acciones de corte mafioso se les denomina «quema de archivos». Los vecinos que encontraron el cráneo, que según la Policía presentaba signos de quemaduras, sospecharon que podría tratarse de restos de Ronaldo Almeida o de Leonel Ilha, los agentes que desaparecieron cuando eran investigados por sus contactos con los contrabandistas.

«Todavía no se puede decir nada, puede tratarse de una ofrenda religiosa. Acá en la frontera es una práctica muy utilizada», explicó una fuente consultada, aunque esa versión parece diluirse con el paso de las horas.

Los restos no presentaban señales de heridas, con excepción de marcas de quemaduras recientes. De igual manera será enviado a Porto Alegre, donde le realizarán los estudios correspondientes para tratar de determinar si se trata de uno de los policías desaparecidos o de otra persona. Cabe anotar que en el referido sistema de «quema de archivos», así llamado porque sus ejecutores, precisamente, usan el fuego para destruir a los que en determinado momento «molestan», es utilizado con suma frecuencia en Brasil y Paraguay. La desaparición de los agentes continúa siendo un misterio. Ambos salieron de sus respectivas casas a las 8 de la noche del día 19 de julio, y recibieron una llamada de un uruguayo a quien los investigadores ya tienen identificado. La llamada no fue prueba para detener al riverense que fue puesto en libertad a poco de haber sido interrogado por el magistrado actuante. Los investigadores brasileños están «casi» seguros que la desaparición se debe a un caso de contrabando entre uruguayos y brasileños que se vieron cercados por los policías. Con el correr de los días las esperanzas van quedando de lado, y el plantel de perros de la Policía brasileña recorre campos y baldíos en busca de los cuerpos de los agentes. «La mafia del contrabando está viva, y acá en la frontera es fuerte. Son grupos de Brasil y de Uruguay, que se unen para pasar miles de cabezas de ganado a través de la frontera seca. Si se ven cercados, pueden tirar a matar», explicó a la prensa un sargento de la Policía Militar brasileña. Los dos policías brasileños desaparecidos habían sido interrogados por sus propios colegas en virtud que se sospechaba su participación en una de las organizaciones delictivas más poderosas.

Según ha transcendido ambos habrían actuado en reiteradas oportunidades como «limpiadores de terrero», es decir que viajaban en un auto dirigiendo al convoy que llevaba el contrabando y alertando, a través de equipos radiales, sobre la presencia de piquetes policiales o aduaneros. *

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