Stirling instó a los vecinos a unirse en comisiones barriales

Contacto ministerial en el barrio Buceo

La cita fue en José Batlle y Ordónez y Ramón Anador. Allí existe un kiosco policial. «Ministro, la semana pasada cuando robaron a una vecina vinimos hasta el kiosco y no había nadie», dijo uno de los más de 20 vecinos que concurrieron al encuentro.

Esta reunión surgió luego que los habitantes del área comprendida por la calle Ramón Anador (cuadras antes de ex Propios), y de este último bulevar hasta la avenida Rivera, denunciaran a LA REPUBLICA la situación que reinaba en la zona. Una serie de arrebatos contra mujeres y ninos, cometidos siempre por los mismos individuos, había dejado a los vecinos del Buceo rehenes de su propio barrio.

«Ya no salimos de noche», decían los damnificados. Al día siguiente, el jueves pasado, la Dirección de Seguridad dispuso un plan de patrullajes para devolver la seguridad en la zona. También se resolvió que el kiosco esté permanentemente vigilado por un uniformado. Esta serie de medidas comenzaron a dar resultados rápidamente, con la detención de varios delincuentes y el posterior procesamiento de ellos, tal como se informara en la víspera.

Roban y van a la casa Los ciudadanos que se congregaron el cruce indicado, la mayoría mujeres, se turnaban para hablar. Todos tenían su historia para contar. «A mí nunca me robaron, pero lo que está pasando acá no se había visto nunca», afirmó una de ellas. Pero había otras tantas que sí habían sido víctimas de delitos, especialmente de arrebatos violentos.

El problema, explicaron los habitantes del Buceo, es que la mayoría de los que cometen los ilícitos viven en la zona: «Nos roban y salen corriendo para sus casas, y sus padres no les dicen nada. Cómo puede ser, es increíble», comentó una abuela que había decidido sumarse al cónclave sobre seguridad barrial.

El jefe de Policía de Montevideo, inspector principal (r) Juan Suárez Silva, se había acercado al grupo de vecinos que charlaba con el ministro. «?Son mayores o menores?», preguntó. La respuesta fue instantánea: «Casi todos son menores, entran por un lado, y salen por el otro», afirmaron los vecinos, y agregaron: «ellos no tienen ningún problema en andar por la calle a cara descubierta, mientras que nosotros tenemos que encerrarnos en nuestra casa, tras la rejas».

El relato de los casos se sucedían uno tras otro. Algunos de los vecinos vinculaban la juventud de los responsables, la violencia y lo reiterado de los hechos, al consumo de drogas y la necesidad de comprarla. Las autoridades coincidieron con esto. En el lugar también estaban presente el director interino de Seguridad, inspector mayor Narciso Alvez y el comisario de la Seccional 11a, Edilberto Ramírez.

Los vecinos entregaron información a los jerarcas sobre los nombres y el lugar de residencia de los imputados.

Comisiones En el transcurso de la reunión, bajo un sol sofocante, un agente repartía los libros recientemente editados por el Ministerio sobre consejos y acciones que pueden tomar los ciudadanos para prevenir hechos delictivos. El ministro del Interior instó a los ciudadanos a que elijan delegados para integrar las Comisiones de Seguridad Barrial, que con éxito vienen operando en la zona oeste de Montevideo.

Los vecinos se mostraron sorprendidos e intrigados ante la propuesta, con preguntas tales como «?pero dan resultados esas comisiones?». La respuesta fue afirmativa, explicándose que la información que manejan los vecinos es de vital importancia para el accionar de la Policía. El comisario Ramírez solicitó a los vecinos que comiencen a acercarse a la dependencia y a trabajar de manera directa con el personal policial.

Básicamente, las comisiones apuntan a que los vecinos participen directamente en el proyecto de Policía Comunitaria impulsado por el secretario de Estado desde que asumió el cargo. En la actualidad, en casi el 80 por ciento de las seccionales de la capital están funcionando o en proceso de empezar a hacerlo. Según supo LA REPUBLICA, varios vecinos se han mostrado favorables a iniciar este proceso.

Caminata Luego de la reunión, Stirling realizó una recorrida junto al jefe de Policía y demás autoridades por la calle Ramón Anador.

El motivo fue entrar en contacto con los comerciantes del lugar, y predicar con el ejemplo acerca de que, tanto los comisarios como otras autoridades policiales, deben salir de las oficinas para conocer de cerca la realidad.

En esta caminata las historias de robo estuvieron presentes. Sólo un comerciante dijo que nunca había sido asaltado, atribuyendo «el milagro» a unos cuadros chinos que tenía en la pared. Según explicó, quien se los regaló le aseguró que mientras los tuviera nunca lo iban a asaltar.

En tono de broma, Stirling le dijo al jefe de Policía que habría que pensar en importar estos cuadritos como otra forma más de combatir a la delincuencia. La recorrida terminó en la casa del ex jugador de Wanderes, Américo Alvez, quien quedara parapléjico tras un accidente de tránsito, y quien realizara una denuncia de la situación en el barrio en el programa Calibre 22 de radio Universal tras la nota de este medio la semana pasada.

Consultado por LA REPUBLICA, al final de la jornada, el ministro consideró muy positivo este tipo de contactos, destacando también a los medios de la prensa en este proyecto. No dudo en afirmar que este será el gran ano para las Comisiones de Seguridad Barrial, a las cuales hay que «darles un impulso muy importante».

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