Colonia está sacudida: nadie cree que los hermanos Beltrán sean asesinos seriales
La defensa sostiene que a lo largo de toda la investigación no surgieron elementos concretos que vinculen a los hermanos Beltrán con los crímenes de un matrimonio de septuagenarios -ocurrido en la zona rural de Boca del Rosario- y de un productor agropecuario, ultimado a balazos en paraje Concordia próximo a Colonia Suiza.
Ante la magistrada, cabe recordar, «El Tuco» y «El Bizco» negaron rotundamente ser los autores de esas muertes. No obstante, la doctora Rodríguez Petrocelli entendió que había datos suficientes como para inculparlos también de esos delitos.
En cuanto a los dos copamientos que los Beltrán admitieron en la sede judicial, la apelación de la defensa los pone en duda a partir de que los procesados dieran a conocimiento público sendas cartas en las que explicaban que se habían hecho cargo de esos hechos luego de haber sufrido «amenazas y apremios».
«El Tuco» y «El Bizco» aseguran que fueron golpeados por la Policía en la Comisaría Segunda de Rosario. «Ramón orinaba sangre cuando llegó a Libertad» dijo días pasados a LA REPUBLICA su hermana Berta.
Por el contrario, según trascendió desde el Penal maragato las autoridades dicen que llegaron en buen estado físico, sin ningún tipo de lesiones.
¿De ladrones de cables a asesinos?
La sociedad de Rosario no sale de su asombro. No hay quien no conozca a los hermanos Beltrán porque «desde hace años se dedicaban al robo de cables, a la faena clandestina de alguna oveja, pero nunca estuvieron vinculados a ningún hecho de sangre», dijeron ayer a este corresponsal numerosos vecinos consultados.
Eran también cazadores y se sabía de sus continuas incursiones por zonas rurales aledañas a Rosario. «Todos los días, a toda hora anda gente cazando por esta zona, y los Beltrán eran dos más, del montón», acotaron los informantes.
En algún momento estuvieron instalados en un vertedero de residuos, donde seleccionaban materiales para su posterior comercialización.
Tenían teléfonos celulares, lo que fue considerado por los investigadores como pieza clave para subrayar la culpabilidad de ambos. De las pesquisas practicadas, surgió que tanto «El Tuco» como «El Bizco» habían efectuado llamadas en zonas próximas a donde se cometieron los tres homicidios.
Los estudios explicaron que esas llamadas fueron registradas en un radio de acción de entre 12 y 14 kilómetros de extensión, lo que para la defensa sería otro motivo más de duda por la vaguedad del dato, ya que muchos otros usuarios de celulares también podrían haber hecho llamadas en esa vasta área, y porque las comunicaciones de los Beltrán no aparecerían específicamente ligadas al entorno más inmediato de los domicilios donde ocurrieron los crímenes.
Encuentros en prostíbulo
En la apelación, según se supo, se indicaría además que los Beltrán no tenían ningún vínculo con los ancianos asesinados en Boca del Rosario y tampoco con el productor de paraje Concordia.
En este último caso, sin embargo, familiares de la víctima señalan que el hombre de campo y los Beltrán «se conocían de muchas veces que se encontraban en un prostíbulo de la zona».
Otra información que en las últimas horas ganó la calle, señala que tanto en el domicilio de los ancianos como en el del productor ultimado, aparecieron muchas huellas digitales que «no coinciden con las de los Beltrán», dijeron los informantes.
¿A quiénes corresponderían? Es otro espeso misterio dentro de los tantos que envuelven este caso que sacude al departamento.
Los indagarán en San José
Desde el vecino departamento de San José se informó a LA REPUBLICA que en los próximos días Ramón y Carlos Beltrán serán conducidos desde el Penal de Libertad al Juzgado Letrado de la capital maragata.
Allí se los interrogará sobre dos hechos ocurridos en zonas rurales. Uno de ellos, un copamiento en paraje Camino al Carretón, en perjuicio del matrimonio Denis-Arnejo. El restante, un homicidio ocurrido en paraje Escudero.
La familia Beltrán cree que «así como los acusaron de estas cosas acá en Colonia, que ellos no hicieron, pensamos que pueden acusar de estas otras, con tal de terminar de una vez por todas con la preocupación y los reclamos de la gente».
Otro aspecto sobre el que estuvo averiguando LA REPUBLICA fue el de presuntos apremios a las esposas de los Beltrán en dependencias policiales, como ellos denunciaron desde Libertad.
Los datos recogidos indican que sólo la pareja de Ramón Beltrán estuvo «demorada» en la Seccional de Rosario, ya que Carlos está separado de su compañera. Susana, la mujer detenida, no ha presentado ninguna denuncia por apremios, indicaron las fuentes consultadas.
Advirtieron, no obstante, que hay que establecer fehacientemente si Ramón Beltrán no fue amenazado con lo que podría sucederle a su mujer, tal como él acusa.
Los hermanos Beltrán, siguen clamando desde la cárcel que son inocentes. La familia pide al ministro del Interior José Díaz, «que haga algo, por favor».
En cuanto a qué pasará con la apelación presentada, profesionales entendidos en el tema comentaron: «Son cuestiones lentas, muy lentas» y citaron por ejemplo «una que se presentó en noviembre del año pasado y todavía, a esta altura de 2005″, no hay ninguna novedad.*
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