Entran, piden mesa, charlan animadamente y roban

Ladrones "a la carta", convertidos en azote para comensales en restaurantes

La modalidad se está extendiendo rápidamente en restaurantes del Centro, Pocitos, Carrasco y en los shopping. La Policía sospecha que ya están operando por lo menos cuatro grupos de esas características.

Hay varios que sólo ponen el grito en el cielo cuando se dan cuenta de que fueron despojados en el interior mismo de los centros gastronómicos, pero algunos resuelven presentar denuncia como corresponde.

Es el caso de una señora de 66 años que concurrió con sus dos hijas a almorzar a un restaurante de la calle San José. Las tres damas se acomodaron alrededor de una de las mesas minutos después de las dos de la tarde. Después de comer, a eso de las tres y media, la mamá se dispuso a abonar la cuenta y retiró su cartera del respaldo de la silla. Cuando la abrió se quería morir y pegó un salto. Revisó y revisó pero en su interior ya no estaban los 3.000 pesos, ni los 380 dólares. Siguió buscando y tampoco encontró ninguna de sus cinco tarjetas de crédito, ni siquiera su par de lentes.

Los mozos y el dueño del local se acercaron a la alterada mujer y le manifestaron que no comprendían lo que había pasado. Es que los ladrones a la carta se movilizan con una sutileza que asombra.

Tanto las dos mujeres como el hombre siempre están muy bien vestidos. No llaman para nada la atención cuando entran a los restaurantes. No es demasiado común que se pida una mesa para cinco personas, por ello los mozos tienen a veces problemas para atender como merecen a los «clientes» recién llegados que a los pocos minutos resuelven irse para otro lugar con una sonrisa de oreja a oreja. Es que, a esa altura de los acontecimientos y con una velocidad de vértigo, una de las mujeres ya había elegido la cartera y la había desplumado sin que nadie advirtiera nada.

La señora de 66 años presentó la denuncia en la Seccional segunda, cuyo comando inició una investigación conjunta con otras dependencias policiales, con la intención de reunir información sobre los pasos de los audaces grupos que se han convertido en el terror de los comensales.

Se sabe que utilizan modernos autos para desaparecer rápidamente e incluso, algo curioso sucedió en la puerta de uno de los restaurantes, ya que un cuidacoches que intuyó algo raro escribió con un pedazo de ladrillo en el cordón de la vereda la matrícula de uno de los rodados en que se mueven los ladrones. *

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