La mujer está detenida y los dueños del boliche cerraron las puertas "por las dudas"

Una chica de 17 años fue llevada por su madre a prostituirse en bar de Tarariras

Días pasados, los uniformados de la Seccional 14ª recibieron información confidencial que daba cuenta de que en uno de esos bares con anexo de prostíbulo, ejercía el meretricio una menor de edad.

La vigilancia dispuesta en primera instancia no dio los resultados esperados. «Pueblo chico, los agentes son pocos y bien conocidos, no es fácil pasar desapercibido y eso facilitó a los dueños del boliche», comentaron las fuentes consultadas por LA REPUBLICA. Fue necesario, entonces, recurrir a un funcionario «menos visto en la zona».

El hombre ingresó una noche al bar en cuestión, pidió una copa y, como un cliente más, comenzó a estudiar el ambiente. Fue entonces cuando la muchacha se le aproximó y entabló conversación, ofreciendo sus servicios sexuales.

La charla, bien llevada por el agente de particular, logró acumular todos los datos básicos que el funcionario precisaba, luego de lo cual procedió a conducirla a la comisaría.

 

Una triste historia al descubierto

También la madre de la menor fue detenida en averiguaciones, y a partir de allí una sórdida historia, reflejo fiel de buena parte de la decadencia social de los tiempos que corren, salió a la superficie.

La muchacha, se comprobó, tiene 17 años. Es oriunda de Juan Lacaze y en la ciudad sabalera venía prostituyéndose desde los 15 años, sin que ninguna autoridad hubiera intervenido.

Al bar de Tarariras fue llevada por su propia madre, que también ejerce el meretricio. La menor se declaraba conforme con el «trabajo» que cumplía, por el cual cobraba a sus circunstanciales acompañantes $ 300. Ahora el caso está en manos de la Justicia y se aguarda resolución para la semana próxima. Mientras tanto, el bar donde «trabajaba» la muchacha optó por propia decisión de sus dueños, cerrar sus puertas.

«Sospechan lo que se les viene», dijo una alta fuente policial, en alusión a la clausura del salón y una eventual sanción penal para quienes permitían la presencia y el accionar de la menor, por más de que en primera instancia trataron de cubrirse diciendo: «No sabíamos qué edad tenía». *

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