Una de las damnificadas, amenazada de muerte, realizó lapidario relato a LA REPUBLICA

El jefe de Policía de Soriano pide que las víctimas no paguen más rescates

Entre U$S 100 y U$S 200, depende del modelo, aunque casi siempre se trata de ciclomotores de 100 cc, y que es el medio de trabajo del vecino. En algunos caso más osados ese pedido de rescate se hace en forma personal, donde un individuo, presumiblemente un joven, de gorro y con bufanda que apenas le deja ver los ojos, hace la coacción y el pedido de rescate tras golpear a la puerta del damnificado.

Las condiciones son no hacer la denuncia, o levantarla si ya se la ha realizado, y encontrarse en algún punto de la ciudad, casi siempre de noche, donde otro individuo, o el mismo le indicará donde encontrará la moto contra entrega del dinero.

 

Rapidez y eficacia

La Policía, según el jefe de Policía de Soriano, inspector principal (r) Julio Martínez, está limitada en su accionar pues el damnificado no radica la denuncia, y cuando los uniformados entran en acción, termina negando el robo y el pedido de rescate.

Para el jerarca, el problema radica en que el damnificado elude la asistencia de la Policía, pero «en la mayoría de los casos los ciudadanos damnificados han preferido acceder a los requerimientos de los delincuentes. En otros casos no, se han detenido personas, que son unos pocos casos que se dieron ahora últimamente en el que se hicieron detenciones y fueron sometidos a la Justicia y en cierta forma ahora esa situación, desde hace unos días se ha contenido».

Para el jefe de Policía de Soriano «robar una moto es muy fácil, el problema es qué hacemos después con la moto», por lo que según su opinión el problema, para la Policía, está en que «el mismo damnificado se presta para darle dinero», y desde que se produce el robo y cuando se paga el rescate transcurre entre media y una hora, un período breve que impide el accionar policial.

«Serían dos o tres grupitos muy pequeños que elegirían más o menos a la persona y le estarían llevando la moto para exigirle un canje, un dinero a cambio. El problema es que muchas veces el damnificado no toma en cuenta que ya está demostrando cierta vulnerabilidad ante el delincuente al acceder a esa situación y eso puede ser problemático. Por eso nosotros le hemos pedido a la persona que se arriesgue un poco a dejar que la Policía actúe a ver si encuentra la moto», explicó el jerarca.

 

Un caso muy claro

Esta visión aportada por el jefe de Policía de Soriano difiere de la de Andrea Duarte, una trabajadora que sufrió el robo de su moto, y que posteriormente fue amenazada por el ladrón, a quien pagó U$S 200 de rescate por el vehículo. En diálogo con LA REPUBLICA Andrea Duarte relató los hechos desde que le robaron la moto, una Jumbo 100 cc que le fue sustraída a las 19 horas de la puerta de su casa, y que logró recuperar con la ayuda de un amigo, con quien lograron ubicar a los ladrones. Andrea y su amigo llegaron a la casa del ladrón de la moto. «Hablamos con él y me dijo que para las 11.00 de la noche me la conseguía, pero si no tenía los U$S 200, no. Yo le dije, no tengo un peso. Cómo me vas a pedir U$S 200? Me dice: a mí no me interesa, si no tenés U$S 200 te la fondean o te la parten con un hacha. Andrea consiguió que un par de amigos le prestaran el dinero, dos billetes de U$S 100 a los cuales le sacaron fotocopias para registrar su numeración, y salí con mi amigo a recuperar la moto. Mi amigo llevaba la plata, y nosotros habíamos armado todo el operativo con el personal de la Dirección de Investigaciones para seguirlo, y ver donde tenía la moto. La cosa es que se dieron cuenta y le dijo que no le entregaba la moto. Andrea volvió a su casa y después que los policías se fueron volvió a recorrer la ciudad procurando ubicar al ladrón de su moto. Lo encontramos en la casa donde se reúnen todos, y le pedimos, rogándole, que nos diera la moto que ya teníamos la plata. Yo me quedé ahí, en Aparicio Saravia y Pedro González, una hora más o menos mientras su amigo, conduciendo una camioneta llevó al ladrón hasta Pedro González y Paysandú (unas 10 cuadras de donde se encontraba Andrea). Le hizo parar la camioneta, y que caminara hasta una casa abandonada donde la habían escondido en unos matorrales.

El ladrón agarró la plata y desapareció, pero al otro día cometió el error de intentar echar nafta en la estación, con uno de los billetes de 100 recibidos por el rescate de la moto. En dicha estación de servicio tienen por costumbre, cuando reciben moneda extranjera, registrar el número del billete, el nombre de la persona y la cédula, ya que en otras oportunidades han recibido dólares falsos. Por eso coincidió con los que habíamos fotocopiado, explicó Andrea. El hecho quedó plenamente comprobado. Tanto el robo de la moto, el pedido de rescate, y el cobro del dinero, pero, agregó Andrea a mí no me llamaron a declarar al Juzgado. Yo no sé nada. No sé si él pasó a juzgado, o si no pasó.

Agregó que luego que se registraran estos hechos, el mismo individuo pasó frente a su casa, detuvo el automóvil y la amenazó, cuando Andrea salía con sus hijos, por lo que radicó una nueva denuncia.

Por el momento, Andrea esperará que pase la feria judicial para ver si la citan a declarar, y sino ver de qué forma puedo hacer otra cosa, algo se va a tener que hacer.

Voy a esperar, si no me llegan a llamar, hablaré con alguien que toque arriba, o sino haré una denuncia penal, concluyó. *

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