Periodista de LA REPUBLICA amenazado por integrantes de seudo gremio policial

Remueven toda la plantilla policial por caso de joven ahorcado en comisaría de Carmelo

En efecto, aunque se adujeron «razones de servicio» en la ceremonia que se realizó en la mañana del lunes, por orden ministerial el comando de la Jefatura de Policía de Colonia procedió a trasladar al comisario Pablo Lotito, titular de la comisaría de Carmelo y reemplazarlo por William Corujo, un oficial proveniente de la capital departamental. Junto con él ocho oficiales de la comisaría local que habrían actuado directa o indirectamente en la muerte del joven Ortiz también fueron trasladados. Mientras algunos oficiales utilizan el recientemente formado gremio policial para enviar amenazas a este periodista por un artículo publicado por LA REPUBLICA en el que afirmaba que en el caso de Alvaro Ortiz hubo al menos actitudes de desprolijidad policial, el comando de policía trasladó a 8 funcionarios aduciendo «razones de servicio». Se trata de casi la mitad de los funcionarios policiales que revisten en la comisaría de Carmelo, que se encuentra aún bajo investigación administrativa por parte del Ministerio del Interior. Mientras tanto el dirigente sindical Guillermo González confirmó que se trata de 8 policías más el comisario de Carmelo quienes fueron removidos de sus cargos por orden del ministro del Interior, José Díaz. Según declaraciones que hizo en la mañana de ayer a la emisora local Radio Carmelo «el jefe de Policía nos contestó que fueron trasladados por orden del ministro del Interior» y confirmó que los policías trasladados «estuvieron la noche de la muerte de Alvaro Ortiz».

Como se recordará, Alvaro Ortiz, de 18 años, fue detenido por la Policía el 29 de abril portando dos damajuanas de vino por la vía pública y poco más de media hora después fue encontrado por la Policía presuntamente ahorcado en su celda. La muerte por ahorcamiento fue certificada científicamente por los peritos enviados por el ministro José Díaz, pero en el medio una serie de circunstancias provocaron dudas en la familia del joven respecto a la actuación de los funcionarios, y sospecha que ocurrieron episodios de violencia policial que condujeron a Alvaro Ortiz a la muerte.

 

Corresponsal de LA REPUBLICA denuncia amenazas del sindicato policial

«Con la firma de sólo un secretario de prensa que aclaró no estar de acuerdo con el comunicado que entregaba en mis manos, y una comisión directiva cuyos integrantes no se conocen a nivel local, la filial Carmelo del sindicato policial entregó dos cartas intimidatorias, una personal y otra al medio en el que trabajo. En la misma se me pide una opinión sobre la muerte de Alvaro Ortiz, pretendiendo por elevación una rectificación de mi parte ya que en sendos artículos aparecidos en LA REPUBLICA sobre este caso, manifesté que en el tratamiento de la muerte del joven hubo al menos desprolijidad en los procedimientos policiales. Hoy el Ministerio del Interior investiga este punto. Además manifesté que por una cuestión de sensibilidad para con los familiares dolientes, hubiera sido un gesto de delicadeza trasladar temporalmente al comisario y los policías cuestionados, para evitar situaciones de violencia que por suerte no ocurrieron cuando las marchas de familiares llegaban a la comisaría y sabían que del otro lado estaban los policías cuestionados. Sin embargo, en estos días, sólo con la firma del secretario de prensa de la filial Carmelo, el sindicato policial me entregó una carta dirigida al medio y otra personal, en donde se me acusa de que mis artículos periodísticos «mancharon la institución policial» y «deseando que el Sr. Monteagudo emitiera una opinión» referente a las pericias que esclarecieron el fallecimiento del joven Ortiz. El mensaje es claro: un grupo de policías que se esconde en el anonimato intima y amenaza a al medio en el que trabajo y a sus periodistas. Esto es lo que surge de la carta que reproducimos líneas arriba. La misma vino acompañada de otra dirigida a mi nombre en donde se me descalifica como persona y como profesional. Ambas estaban firmadas por el Sr. Acevedo como secretario de prensa del gremio, y fue él mismo el que me las entregó el pasado lunes en horas de la tarde. Tomé la primera y rechacé la segunda, porque no se trataba de una carta sino de un panfleto anónimo de un grupo que no se identifica y que lanza sobre mi persona y los medios en los que trabajo una velada amenaza claramente intimidante. Repudio la carta y repudio las veladas amenazas en ellas contenidas. Por eso, no voy a responder a alguien que no se identifica y se escuda en el anonimato para mostrar la triste versión de una conducta institucional más propicia de la dictadura que de una democracia plena. Al darme las cartas, Acevedo se apuró a aclarar que no estaba de acuerdo con las notas pero «había tres o cuatro en el gremio que estaban enojados por lo que publicaron». Por supuesto se cuidó muy bien de decir quiénes eran, extendiendo sobre sus dichos ese silencio cómplice en el que sólo se cobijan los cobardes. Pocos días después de publicado el informe del fiscal sobre la muerte de Ortiz, el comisario local Pablo Lotito -hoy relevado de su puesto en Carmelo- usó el mismo método de tirar la piedra sin aclarar adónde, cuando en una entrevista con Radio Carmelo señaló que «algún medio de prensa manejó la información en forma incorrecta». Y como el único medio que informó permanentemente sobre este caso fue LA REPUBLICA a través de este periodista, su frase no deja mucho a la imaginación. Las declaraciones del comisario Pablo Lotito son graves, por el tenor y la intencionalidad de las mismas, pero no soy yo quien debe juzgarlas. La institución policial no se mancha porque un periodista la critique. Lo que realmente le hace mal es el anonimato en el que se esconde un grupúsculo de nostálgicos de otras épocas de violencia. Y son peligrosos porque no sólo portan armas y por ende ejercen un poder que los pone en ventaja sobre la sociedad civil, sino que además se esconden en el anonimato para, como en este caso, amenazar a los periodistas de este medio.

Sé que en esta campaña de apriete a la prensa no están todos los policías y quiero creer que esta no es una conducta habitual de la Policía de Carmelo, sino de algunos desubicados, porque entonces sí su accionar debería preocupar a las autoridades del Ministerio del Interior. Hubo, en la década del setenta, varios grupos también formados por policías que comenzaron usando este método: enviaban anónimos amenazadores primero, luego un día, sin previo aviso y violando toda norma constitucional, te sacaban de tu casa y te invitaban a recibir unos golpes como respuesta a las opiniones vertidas en el mejor de los casos, o en el peor te asesinaban de la forma más vil y cobarde. No viví esa época pero leí sobre ella y soy consciente de que aún hoy siguen sin curarse las heridas del accionar de esos grupos de policías. Se conocieron luego como Escuadrones de la Muerte». *

 

La carta del gremio

Carmelo 27 de junio de 2003.

Medio de Comunicación:

Gabriel Monteagudo

Por la presente el sindicato policial reunido en asamblea directiva, desea exponer a los policías en actividad y retiro de los temas que se trataron en la reunión efectuada en Covipar donde concurrieron todos sus dirigentes. En primer término se trató la conformación de un paquete de problemáticas de la familia policial, la cual será elevada por intermedio de este sindicato al Ministerio del Interior por la persona del señor Maglioni, reunión a realizarse el cuatro de julio a la hora 15 en el Ministerio del Interior, con toda la masa sindical nacional. En segundo término, se resolvió elevar una carta al semanario el Eco por las notas publicadas por el mencionado semanario, que mancharon la institución policial y deseando que
el señor Monteagudo emitiera una opinión referente a las pericias que esclarecieron el fallecimiento del joven Ortiz Ríos. En este último deseamos invitar a todos los funcionarios del Ministerio del Interior a sumarse al sindicato policial, recibir e intercambiar información para aprovechar la gran oportunidad que nos ha brindado el señor ministro del interior, a sindicalizarnos para ser el nexo entre la realidad cotidiana que tiene que pasar un policía y las soluciones que se puede manejar con el Ministerio del Interior, tanto para los funcionarios en actividad y retiro porque todos juntos constituimos la familia policial.

Por el Sindicato Policial Secretario de Prensa,

Daniel Acevedo.

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