Hermanos Beltrán, los matadores bajo la lupa de los investigadores

Asesinos seriales de Colonia podrían ser procesados por crimen en Paso Morlán

El 22 de diciembre de ese año, fue encontrado sin vida, en proximidades de un monte, el vecino de Paso Morlán Omar Adhemar Ferreira, de 54 años. «Era un hombre solitario, de pocas palabras, y aunque se decía que estaba en buena posición económica, la vida que llevaba era casi la de un linyera, rodeado de privaciones», dijeron a LA REPUBLICA pobladores de esa zona.

A Ferreira se le veía con relativa frecuencia en locales de ferias ganaderas y, según los testimonios, «movía sumas importantes de dinero». ¿Estaba al servicio de algún capitalista poderoso? Es una de las hipótesis que se manejan.

Lo cierto es que, en los hechos, nada indicaba que el hombre fuera diferente de un habitante de un asentamiento.

«Lo primero que nos llamó la atención al llegar al lugar, fue enterarnos que dormía debajo de unas chapas», comentó a este corresponsal un uniformado que en aquel momento trabajó en el caso.

Ahora, tras la captura de los peligrosos hermanos Beltrán la Policía percibe que «se ha abierto la puerta hacia el esclarecimiento de ese crimen». Basan su confianza en el hecho de que Ferreira fue ultimado a tiros, con iguales características de saña que los homicidios que poco tiempo después cometerían El Bizco y El Tuco en otros parajes relativamente próximos.

En principio, las pesquisas estuvieron orientadas hacia «gente de paso, caminantes que recorren la campaña buscando algún refugio o alimentación», dijeron las fuentes.

Actualmente, el caso está en manos del equipo especial de investigadores que logró los resonantes resultados que llevaron a la cárcel a los Beltrán. «Hay mucha gente y tecnología al servicio de esta tarea, se va por muy buen camino y tal vez a breve plazo haya novedades», apuntaron las autoridades consultadas.

 

En Rosario «sospechaban pero no tanto»

Mientras tanto, en la ciudad de Rosario, la detención y procesamiento de los hermanos Beltrán Castro ha llevado alivio a la población, aunque no ocultó una cuota de asombro ya que «se sabía que andaban en malos pasos, que en sus casas guardaban mercadería robada, pero nunca llegamos a imaginar que además eran asesinos de tal ferocidad», indicaron moradores de dos barrios periféricos en los que residían los Beltrán.

También en Rosario son muchos los que recordaron que «hay pendiente de aclaración otros hechos delictivos graves en la zona», aunque dijeron que «en esos casos las investigaciones primeras estaban dirigidas hacia otras personas que aún siguen paseándose en libertad».

Esta versión coincide con una carta que en estos días dieron a conocer los hijos del productor rural Juan García -cuyo asesinato fue aclarado con el procesamiento de los Beltrán- en la que agradecen a la Policía por su trabajo y al sistema judicial «que finalmente se ha expedido para que los primeros culpables fueran encarcelados».

Los hermanos Beltrán Castro, cabe acotar, sólo admitieron ante la magistrada Gloria Rodríguez Petrocelli haber cometido dos copamientos, pero no se reconocieron autores de los tres crímenes por los que fueron procesados.

«Frente a la negativa de ellos, fue tan grande la cantidad de pruebas que recogieron los investigadores, que fue imposible su intento de tomar distancia», dijo ayer a LA REPUBLICA una fuente judicial. *

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