El rompecabezas carcelario: oficiales de Policía se instruyen en Chile y Argentina
La realidad carcelaria en América del Sur es vista con mala cara por los norteamericanos y los europeos que critican duramente a un sistema que califican de «vetusto».
La reciente protesta realizada en Ecuador por un grupo de presos que decidieron crucificarse en reclamo de mejores condiciones, fue el punto de partida para varios informes de la televisión europea que incrédulos hablaban sobre las «condiciones infrahumanas a la que son sometidos los reclusos en las cárceles sudamericanas». «Uruguay, Brasil, Bolivia y Ecuador tienen sistemas vetustos que llevan a que los presos se amotinen e intenten destruir las instalaciones carcelarias con la intención de conseguir mejoras que, según las autoridades, no se pueden realizar debido al bajo presupuesto», relataron.
En busca de una posible solución para este delicado tema, fue que el Ministerio del Interior decidió enviar a cuatro oficiales a estudiar los sistemas carcelarios de Chile y de Argentina. La diferencia principal, según parte del estudio, es la falta de dinero. En Chile, se construirán diez nuevas cárceles antes de que finalice el año. El gobierno chileno, invertirá sólo la mitad del valor, mientras que empresas privadas pondrán el resto, realizando una concesión semiprivada. Las instalaciones son muy distintas a las de nuestro país, ya que los presos tienen derecho a cantinas, modernas salas de recreación, televisión satelital, y hasta un mini-market donde pueden comprar las provisiones que se les antoje. Las leyes ayudan a que los reclusos estén en mejores condiciones, ya que pueden utilizar dinero dentro de los establecimientos, cosa que en nuestro país no está permitido.
El gobierno se encarga de la guardia, mientras que la concesionaria factura en base a los comercios que tienen dentro de las propias cárceles.
En Argentina la situación no es mucho mejor que en Uruguay, pero la gran cantidad de cárceles ayuda al descongestionamiento de reclusos proporcionando así mejores condiciones.
Cuando los oficiales culminen los cursos con la gendarmería chilena, regresarán para contar la experiencia y aportar datos que puedan servir para mejorar el sistema uruguayo. No se descarta que en los próximos meses, otros oficiales viajen a Europa para ver de cerca cómo se maneja la delicada situación carcelaria en países como España, Italia, Francia e Inglaterra.
Como deberían ser las cárceles
Un minucioso estudio realizado en Chile, con datos aportados por los gobiernos europeos, explica la modernización carcelaria: Es necesario mejorar el diseño de la infraestructura carcelaria para hacer las cárceles más seguras, tanto desde la perspectiva del control de la población como de la prevención de accidentes, y más adecuadas para el desarrollo de talleres laborales. Adicionalmente, se requiere un plan gradual para incrementar el número de efectivos y, en conjunto con el uso de nuevas tecnologías de control y diseños de construcción, acercarse a los estándares internacionales, cercanos a cuatro reclusos por vigilante. Finalmente, en cuanto a la administración es imprescindible mejorar la eficiencia de la gestión de los recintos penales, mediante la amplia concesión a privados de la administración y gestión de los mismos. Al respecto, la experiencia internacional ha resultado ser positiva. Así, por ejemplo, actualmente en los Estados Unidos más de 145.000 internos se encuentran en cárceles administradas por privados. Casos similares, en similar escala, se encuentran en Inglaterra, Escocia, Australia, Nueva Zelanda, Francia y Sudáfrica.
Instituciones con más de 500 internos deben ser divididas en unidades de administración semi-autónomas, en las que el equipo a cargo tiene facultad para tomar ciertas decisiones relacionadas con la seguridad, los servicios y programas que se ofrecen. El número de reclusos no puede superar la capacidad del recinto, entendida como número de camas según el diseño original del edificio. Las celdas deben ser unipersonales, a excepción de los recintos de seguridad mínima. Las celdas unipersonales debe contar con un espacio no ocupado por muebles de, al menos, 3,25 m
La institución debe contar con formas mecánicas de elevar o reducir la temperatura y la humedad hasta los niveles apropiados.
Las nuevas cárceles chilenas contarán con estas medidas, que según el informe, son las condiciones mínimas en que puede «no denigrarse a un ser humano». *
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