Los reclusos anunciaron que mañana dan inicio a la huelga de hambre en el Penal
La medida de huelga de hambre que algunos reclusos amenazaban con tomar y que por unas horas había quedado en suspenso, comenzaría efectivamente a cumplirse a partir de mañana, miércoles 28 de junio. Los presos piensan que iniciando una huelga de hambre podrán presionar con más fuerza para que se apruebe la Ley de Cárceles, que mejore sus condiciones de vida. Para los reclusos, este es el reclamo principal, pero además y puntualmente en este momento denuncian que no tienen luz eléctrica, ni agua potable, y que la alimentación es deficitaria.
De acuerdo con varios testimonios de familiares de los reclusos, brindados a LA REPUBLICA en las últimas horas, la vida para estos 547 hombres que permanecen en el Penal es «infrahumana». Por ello, piden que el Parlamento se ocupe con urgencia del tratamiento del Proyecto de Ley de Humanización y Democratización del Sistema Carcelario.
Los hechos acaecidos en el extenso predio que ocupa el Penal de Libertad, ubicado en una zona rural del departamento de San José, se desencadenaron sobre las 14.30 horas de la tarde del pasado sábado. Entonces, relató el inspector Duré, varios reclusos «estaban siendo trasladados hacia el salón de visitas… (cuando de improviso) tres de ellos escaparon corriendo hacia el edificio viejo del Penal» (actualmente desocupado por el estado de total destrucción que presenta). Los tres reos «se subieron a la azotea del edificio e inmediatamente fue hasta allí el director del centro penitenciario, el inspector mayor Telechea (…) Amenazaban con tirarse al vacío si no se les daba respuestas con la Ley de descongestionamiento de las cárceles y se atendían reclamos de mejores condiciones de reclusión y pasajes gratis para los familiares que van de visita…» Mientras esto sucedía, justamente en horario de visitas y como había civiles en el predio, «se optó por no actuar reprimiendo, se les habló e intentó convencerles de que bajaran. Como horas después seguían allí y caía la noche, por motivos de seguridad se optó por reducirlos». Todo este movimiento fue acompañado por la mayoría de los demás presos, muchos de los cuales tenían acceso visual a lo que sucedía en la azotea, desde sus celdas. «Los demás reclusos gritaban, golpeteaban los módulos –que al ser de acero hacían muchísimo ruido–, quemaron dos colchones y un mameluco de los naranjas que usan», detalló Duré. Esta situación de enardecimiento grupal, determinó que se les aplicara lo que en términos carcelarios se denomina «falta colectiva»; así, quedaron suspendidas las visitas que tocaban para el día siguiente, domingo 26 de junio. De todas maneras ese día, algunos familiares se hicieron presentes en el lugar. Las autoridades carcelarias conversaron con ellos, según aseguran, para explicarles qué sucedía. En definitiva, no se permitieron las visitas, pero los bolsos con ropa y comestibles que traían para los presos sí fueron entregados.
Consultado Duré sobre la postura que tomará el mando carcelario si los reclusos cumplen a partir de mañana con la amenaza de iniciar huelga de hambre, puntualizó: «Para nosotros se trataría de un ayuno voluntario, es decir, dentro de todo es una medida pacífica, no equivalente a lo que sería por ejemplo un motín… así que si esto ocurre, vigilaremos con los médicos porque no vamos a dejar que se mueran de hambre o se deshidraten, pero, dentro de todo, es una medida pacífica…»
En definitiva, oficialmente se informó que los «revoltosos» eran exclusivamente presos alojados en los módulos de acero. En ningún momento los menores -que se encontraban dentro del predio, pero en un edificio completamente separado- se enteraron de lo que sucedía; ni tuvieron que ver tampoco los reclusos alojados en el Centro de Recuperación número 2 –que están sin seguridad, en la etapa más avanzada del llamado «sistema penitenciario progresivo»–. En cuanto a los reclamos concretos de falta de luz y agua Duré explicó: «El problema es que la iluminación está en el enorme galpón que contiene a los módulos, es decir, así vino esto fabricado desde EEUU, los módulos de acero no tienen conexiones de luz, por lo tanto es cierto que los reclusos no pueden ni enchufar un sun para calentar agua para el mate. El agua es de pozo, y el continuo uso hace que se rompan y hay horas pico que sale un hilito de agua, porque el sistema no está pensado para abastecer a este gigantesco lugar».
Finalmente, Duré resaltó que el reclamo de los presos del Penal de Libertad es contra el sistema carcelario, no contra la Dirección Carcelaria actual: «Ellos entienden que las carencias están en la Ley, las acciones no han sido contra la Dirección; inclusive Telechea (director del Penal) hace lo imposible por mejorar las condiciones de ellos, pero hay grandes carencias económicas, y realmente no se puede.» *
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