INSPECTOR PRINCIPAL (R) JUAN CARLOS SOTO NUÑEZ

El agente que se recibió de maestro y ahora es un jefe de Policía "peregrino"

El Insp.Ppal.(r) Juan Carlos Soto Núñez, tiene 58 años, está casado con la maestra Carmen Osorio y tiene tres hijos, María Fernanda, Alejandro y Natalia, e integran una familia querida y respetada por la sociedad en su conjunto. El actual jefe de Policía tiene la particularidad de haber empezado su carrera «de abajo», ya que ingresó al Instituto Policial en el año 1968, como agente de segunda, prestando servicio en diferentes reparticiones a la vez que realizaba estudios magisteriales, obteniendo el título de maestro en el año 1971, para luego ingresar a la Escuela Nacional de Policía, de donde egresó en el año 1974 con el grado de oficial sub-ayudante, llevando adelante una impecable carrera, hasta que desde el 25 de marzo de este año, pasó a ser el nuevo jefe de Policía de Rivera. A poco menos de tres meses de ocupar el cargo, en su propio despacho, mantuvimos la siguiente entrevista con el inspector Soto, donde se trataron varios temas.

 ¿Cuál fue la primera medida que tomó al asumir el cargo?

 Lo primero que me propuse fue establecer contacto directo con la
población. Lo dije en varias oportunidades que quería ser un jefe «peregrino», en contacto directo con la gente, tanto es así que he recorrido y seguiré recorriendo comisiones barriales, o aquellas de colaboración policial. Por otra parte trato de tener una buena relación con los medios de prensa, a los que considero como verdaderos orientadores sociales, siendo el vínculo que tenemos para llegar a la sociedad. Pero también le he pedido al personal que trabaja conmigo la mayor responsabilidad, la mayor dedicación en su trabajo y como ejemplo siempre les digo que la menor distancia entre dos puntos es la línea recta.

¿Cuenta la Jefatura de Policía de Rivera con el número de efectivos necesarios?

En este momento, nuestra Jefatura tiene una fuerza efectiva de 765 funcionarios, sumando la gente que está en comisión y restando la que está afuera. Debemos tener en cuenta que Rivera es un departamento que demográficamente ha crecido y a ello hay que sumarle la población de Livramento, porque quiérase o no, tenemos un tránsito fluido hacia Rivera, lo que quiere decir que la población aumenta, en
relación a la paramétrica que debemos realizar en relación al número de efectivos policiales, eso sin tener en cuenta de que los fines de semana aumenta la población flotante, por el turismo que llega de visita, y para todo ello debemos cumplir patrullajes adecuados.

 Entre los visitantes están aquellos que vienen a delinquir y luego cruzan la frontera, ¿es un problema a solucionar?

 Exactamente. Hoy la tecnología y los avances nos traen aspectos favorables y desfavorables para la labor policial. Antes, quien cometía un delito, en una hora podía estar a 20 o 30 kms de distancia, en tanto que ahora, con los medios existentes, en una hora ya tomaron debida distancia.

Eso nos lleva a tecnificarnos, para adaptarnos a una seguridad actualizada y compartida, ya que hay que compenetrar a la población de que todos tenemos derecho a la seguridad, pero también tenemos la obligación de colaborar.

Esto puede hacerse en forma directa, aportando información, o indirecta, ya que aunque no se tome en cuenta, una persona que coloca un pico de luz, en el frente de su casa, está colaborando con la seguridad, como quien cerca un predio, por ejemplo. En estos días, pienso reunirme con el intendente Electo, Tabaré Viera, para ver si llegamos a un acuerdo mediante la firma de un convenio, para la seguridad ciudadana, lo que está implícito en el Art.35 de la Ley 16707, es decir que el Gobierno Municipal, puede colaborar con apoyo logístico con la seguridad, con la construcción o refacción de locales que faciliten la tarea a las unidades operativas, que en este caso son las Comisarías.

 ¿Los Tratados de Frontera funcionan o están solamente en el papel?, porque hay conocidos delincuentes que viven del otro lado de la frontera y no los pueden detener.

 Lo que pasa es que como auxiliares de la Justicia, nuestra tarea es juntar las pruebas para entregar los delincuentes a los jueces, tratando de obrar lo más responsable y profesionalmente posible, presentando todos los elementos de prueba ante el magistrado actuante todos aquellos elementos de prueba que lleven a una sentencia judicial.

 ¿Y qué pasa cuando usted le informa al juez que el delincuente está a no más de diez cuadras de la Sede, pero por estar de otro lado de la frontera no lo puede detener?
 
Eso es responsabilidad del magistrado, yo como policía no puedo cruzar la frontera y traerlo. Lo que debo sí es reconocer que tenemos una buena relación con la Policía de Livramento, que nos brinda información para que podamos llevar a feliz término nuestra labor, como para llevar mayores elementos de juicio a los magistrados actuantes. Esa relación positiva, permanente y positiva no es de ahora, la venimos cosechando y eso nos permite acceder a información, que para el policía es la
materia prima.

 Cada vez que un caso alcanza niveles mediáticos, la gente crea su propia historia y se imagina un final, ¿qué pasa cuando el final que determina la justicia, no es el que imagina la gente?

 Ese es un comentario que siempre está latente en la sociedad y la gente debe saber que las Leyes no las hacen los jueces y sí los legisladores, por lo que los magistrados cumplen su deber, y nosotros como auxiliares, dentro del marco legal, cumplimos con el nuestro, para darle una solución y una respuesta a nuestra comunidad.

 ¿La posibilidad de que las Jefaturas tengan un asesor jurídico, es una utopía?

 Las Jefaturas tienen un abogado regional y el nuestro, perteneciente a la Región 4, está radicado en Artigas y entonces frente a cualquier problema
jurídico o de tramitación legal, nosotros le enviamos la documentación para que el profesional se expida frente al hecho. Lo ideal es que cada Jefatura tenga un asesor jurídico, pero dadas las condicionantes económicas, el abogado atiende la región.

 ¿La visita de cárceles, con solamente dos liberados, frustró la posibilidad de un descongestionamiento natural de la Cárcel Departamental?

 El descongestionamiento de las cárceles es un tema que preocupa a todos los jefes de Policía del país.

Para que usted tenga una idea, hoy tenemos una población reclusa de 235 procesados, con una cárcel vetusta, que debería albergar a 80 reclusos, y en este momento tenemos más de 180 alojados, por lo que tenemos gente alojada en Seccionales policiales, que son los reclusos con salidas transitorias autorizadas por las autoridades judiciales y que no revistan peligrosidad, además de los 20 reclusos que están en la Cárcel-Granja de la Seccional 4ª. En todos los casos, estamos tratando de llevar adelante tareas de rehabilitación y para eso debemos destacar la tarea del Patronato de Encarcelados y Liberados, que cumple una función encomiable, con reuniones periódicas a las cuales concurro junto con el Comando, donde se buscan soluciones para los
problemas propios del exceso de población carcelaria.

A lo largo de casi una hora de entrevista, se tocaron temas como el interés por parte del Comando para profesionalizar el trabajo de la Policía riverense, los que reciben charlas informativas por parte de los magistrados civiles y penales.

La adecuación de los gastos en virtud de los rubros que se reciben están incluidos en el presupuesto quinquenal, para tratar de llegar a la optimización de la tarea, estando siempre al lado de la ciudadanía son muchos de los proyectos del Comando que hasta ahora cuentan con la aprobación casi un
ánime del pueblo riverense. *

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