Para vengarse, le pasó candado al gimnasio y dejó a todos encerrados
Un joven de 24 años terminó en prisión en Colonia, por una insólita situación que protagonizó en la ciudad de Ombúes de Lavalle, en la zona oeste del departamento.
Luis Aníbal Hernández Rodríguez, quien registra en su haber un procesamiento anterior en Mayo de 2000 en Montevideo por rapiña en el grado de tentativa, intentó «de prepo» sumarse a un grupo de personas que estaban practicando deportes en el gimnasio de una institución deportiva de la localidad ombuense.
Los allí reunidos, hablándole con total corrección, le explicaron que el grupo ya estaba completo, y que no necesitaban su «colaboración», pero como el intruso insistía de la peor forma con su exigencia, lo invitaron a que se retirara del lugar.
«¿Ah, así que me echan? Ya van a ver», gritó el veinteañero y se alejó velozmente.
Lo que ninguno de los presentes imaginaba es que Hernández Rodríguez, para vengarse de sus circunstanciales interlocutores, tomó un candado y cerró la puerta de acceso al gimnasio.
Grande fue la sorpresa de los deportistas cuando intentaron salir y no pudieron hacerlo. Tuvieron que hacer bastante alboroto para que alguien los escuchara y los fueran a «liberar» del encierro.
Radicada la denuncia correspondiente en la Seccional 12ª, los uniformados se movieron con celeridad y detuvieron al vengativo joven. Para complicar todavía un poco más su situación, el detenido se desacató cuando estaba dentro de la sede judicial, con lo que siguió «sumando puntos» en su contra.
Ahora en la cárcel de Piedra de los Indios, la guardia extrema cuidados para que ningún candado quede al alcance de la mano de este nuevo recluso. *
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