Un uruguayo expuso en la OEA sobre discriminación y racismo en América

Durante la Asamblea General de la OEA, que está teniendo lugar en Fort Lauderdale, Estados Unidos, y en el marco del diálogo de la Sociedad Civil con los Jefes de delegación de los Estados Miembro, la B’nai B’rith, ONG ante el organismo desde 1947, realizó una exposición sobre uno de los temas que se resolverán en esta Asamblea, relacionados con la discriminación y el racismo.

El doctor Eduardo Kohn, director de B’nai B’rith Internacional para América Latina, expuso ante el Plenario, lo siguiente:

«Las Américas sufren de discriminación, intolerancia, racismo, xenofobia, y así lo han entendido ya varios Estados que han procurado enfrentar esos graves problemas mediante leyes antidiscriminatorias.

Las leyes permiten enfrentar a quienes cometen delitos, pero no necesariamente atacan el fondo de la cuestión, o sea, por qué se generan los delitos, y cuáles son los métodos educativos a aplicar para que disminuya la comisión de esos actos.

Hoy tenemos discriminación por edad, por género, por origen nacional, por orientación sexual, por creencias religiosas, todas ellas y muchas más, difundidas además por la red de redes.

Las leyes nacionales, herramientas muy útiles y de notoria y pública aplicación en varios de nuestros países en los últimos años, no son, sin embargo, suficientes.

Necesitamos instrumentos que sirvan a toda la comunidad internacional, y en particular a nuestra región.

Por ello, B nai B rith considera relevante la propuesta que está en el temario de esta Asamblea General referida a la prevención del racismo y toda forma de discriminación e intolerancia, y consideración de la preparación de un borrador de convención Interamericana sobre la materia de referencia.

Este proyecto reconoce la falta de herramientas modernas para combatir adecuadamente la discriminación en todas sus formas; subraya el aumento de la intolerancia ; señala en forma específica la existencia de islamofobia, cristianofobia, y antisemitismo; también reconoce la necesidad de enfrentar esta intolerancia sin pausas y en forma permanente; y pide, como lo hemos señalado, que se resuelva trabajar para diseñar la Convención Interamericana contra el racismo.

Como integrantes de la sociedad civil nos encontramos ante otro desafío, que asumimos en lo que nos deba competir y se necesite, con la responsabilidad y el compromiso que corresponde.

Debemos poner a disposición nuestros recursos humanos para conjuntar a la sociedad civil y a los Estados, a los efectos de respaldar toda acción tendiente a enfrentar estos flagelos, y hacerlo teniendo muy presente que la democracia para ser tal, necesita de equidad social, económica y política.

La equidad política es definitivamente equidad si respeta a todos como iguales, nos da similares derechos y obligaciones, e impide el más mínimo desvío discriminatorio.» *

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