Almacenero de Juan Lacaze le "arruinó" la fiesta a un ladrón
Este último, un muchacho de 20 años, que cuenta con un procesamiento anterior, venía estudiando pacientemente el movimiento de un almacén del barrio, ubicado en la calle Rivera, y esa noche, ya con todo calculado, se dispuso a dar el «golpe de gracia» y llevarse unas cuantas mercaderías para su casa, sobre todo unas damajuanas de vino.
Logró ingresar por los fondos del comercio, después que el almacenero se marchó a su domicilio, y sin apuro comenzó a ordenar todo lo que era de su interés.
Así, hasta que llenó tres bolsas hasta el tope, motivo por el cual al darse cuenta de que solo no podría llevarlas, el ladrón salió por unos minutos a pedir ayuda algún otro compinche.
Alertados por vecinos que habían creído escuchar ruidos en el comercio, el almacenero regresó al establecimiento y grande fue la sorpresa al encontrar en el salón un gran desorden y ver en una esquina, prolijamente acomodadas, las tres bolsas con los elementos que estaban a punto de ser sacados de allí.
Casi en paralelo con el asombro del comerciante ocurría el del delincuente que volvía -con ayudantes- a terminar su tarea, y se encontraba con algo que no figuraba en sus planes.
El almacenero llamó a la Policía y acudieron de inmediato agentes de la Seccional 8ª, quienes luego de constatar lo sucedido salieron a «rastrillar» la barriada, pensando que a esa altura de los hechos él o los ladrones habrían desaparecido de allí.
Pero la tercera sorpresa de la noche fue cuando los uniformados, a pocas cuadras de distancia, ubicaron a Julio Sebastián Moreno Cabrera, el veinteañero que había preferido ocultarse entre las sombras, tal vez esperando que se fueran los policías y el comerciante para hacer un segundo intento. Sus cómplices, en cambio, habían optado por «tomarse el espiante». Puesto a disposición judicial, Moreno Cabrera resultó procesado y remitido a la cárcel de Piedras de los Indios. Sus «ayudantes», por ahora, zafaron. *
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