La lucha de un empresario contra un usurero que lo tiene contra las cuerdas

Un empresario denunció penalmente a un prestamista que «lo tiene atormentado» desde hace dos años. «Usura, amenazas y agresiones», son los cargos presentados contra el individuo que, según el escrito, no vacila en utilizar los más variados métodos de coacción a la hora de cobrar intereses por el dinero prestado.

El denunciante aseguró que el prestamista ha actuado en reiteradas oportunidades en directo perjuicio suyo, de su empresa y de terceros vinculados a la misma.

Según el empresario, el prestamista otorgaba préstamos totalmente ilegales con grandes niveles de usura, evadiendo todo tipo de fiscalización estatal, ya sea el Banco de Previsión Social y la Dirección General Impositiva. «Siempre se mantuvo en la más absoluta impunidad», dijo el denunciante quien le ha declarado la guerra en distintos frentes, «arrepentido de haber pedido un préstamo a una persona de esta calaña».

El empresario realizó un pormenorizado racconto de las actividades ilegales del imputado, a quien califica «como uno de los peores usureros de la ciudad».

«Todo comenzó cuando el prestamista se presentó en el juzgado penal, denunciando cheques míos devueltos por falta de fondos, no poniendo en conocimiento de las autoridades los motivos de la falta de fondo».

Al respecto, el empresario explicó que el prestamista omitió informar a la Justicia cómo se dieron los hechos que le permitieron radicar la denuncia contra él. «La refinanciación de un cheque con vencimiento en marzo de 2001 por un valor de 73.985 dólares, que se trasladó al 26 de enero del año 2002. Los intereses de esa refinanciación se dividieron de la siguiente manera: al cheque refinanciado se le sumó 14.797 dólares de intereses, lo que produjo un nuevo cheque de 88.782 dólares y aparte se le hizo un cheque de 8.032 dólares con vencimiento a noviembre de 2001. Todo eso dio un interés total de 22.892 dólares».

El otro punto que atribuye a la falta de fondos es la refinanciación de un segundo cheque que vencía en marzo de 2001 por un valor total de 76.760 dólares que se trasladó a febrero de 2002. Los intereses de la refinanciación se dividieron así: al cheque refinanciado se le agregó un interés de 15.532 dólares, debiéndose emitir un nuevo cheque por un valor de 92.112 dólares y aparte se le entregó un cheque de 8.034 dólares que vencía en noviembre de 2001, dando un total de intereses de 23.386 dólares.

Pero para completar la cifra «prestada» en un primer momento, se refinanció un nuevo cheque por 76.760 dólares que vencía en marzo de 2001 y con el cual se siguió exactamente los mismos pasos que con el cheque anterior.

El empresario afirmó que los cheques de 2001 que se refinanciaron el prestamista nunca los devolvió «un sistema que usaba normalmente con sus víctimas existiendo testigos de la agresividad que manifestaba para no proceder a su devolución», aseguró.

«En una oportunidad, aprovechando el descuido de un empleado, se apropió de un cheque que estaba en la caja fuerte y jamás lo devolvió. Es más, lo llenó con su letra en provecho propio por 181.000 dólares, falsificando la firma de nuestro director. Por casualidad, al quedar al descubierto la maniobra lo tuvo que devolver. Para que no se viera la firma falsificada el mismo se la recortó, pero igual se puede comprobar que el cheque está realizado con puño y letra de él, explicó».

Las sumas obtenidas por el prestamista, presuntamente eran invertidas en propiedades que estaban en las arcas del BROU, y mediante «maniobras fraudulentas con políticos de turno se hacía de las propiedades por dos pesos y tres cobres», afirmó el empresario.

«En audiencia celebrada el 18 de agosto de 2004, ante el juzgado solicité al juez que diera intervención a los entes estatales, denunciando la situación. Como no obtuve respuesta decidí hacer la denuncia directamente al Banco de Previsión Social y a la Dirección General de Impositiva», continuó diciendo.

«Alguien tiene que animarse a denunciar a estas lacras que abundan en nuestra sociedad y a las que hemos tenido que recurrir al no tener créditos en los bancos y por las diferentes crisis que han afectado a nuestro país. Estas personas han arruinado a muchos, en algunos casos se han tenido que ir del Uruguay debido a las presiones ejercidas por estos usureros. Yo voy a seguir hasta las últimas consecuencias, hasta que la Justicia intervenga y castigue estos delitos que antes se encontraban protegidos por letrados allegados a los presidentes de ocasión».

Otra de las graves denuncias realizadas por el empresario que actualmente vive en Porto Alegre, son sobre una supuesta compra de cocinas por parte del Liceo Militar, las cuales presuntamente fueron realizadas por autoridades de dicho liceo y el prestamista de marras, ya que este último integraba una Comisión de Apoyo del mismo instituto. La compra era directa y el precio de venta era 6.700 pesos. El trabajo fue realizado y entregado. Según el denunciante, el prestamista solicitó que se le entregara una factura ya que su empresa no tenía certificados vigentes. En un primer momento esta solicitud fue denegada pero luego el empresario accedió ya que el prestamista lo amenazó con la no refinanciación de los cheques que estaban por vencer de terceros, como el propio empresario dice «la necesidad tiene cara de hereje».

«El hombre que realizó los trabajos de instalación sólo recibió 10.000 pesos después de una pelea brutal en la puerta de la empresa, en la cual el prestamista tomó un machete que normalmente lleva en su vehículo e ingresó a la empresa tratando de matarlo. Todos los compañeros presentes reducimos al individuo y por suerte lo único que destrozó fue una puerta intermedia. La denuncia no fue realizada ya que todos los días nos amenazaba con matar a nuestra familia».

 

También a una empleada

Para terminar, el empresario contó la experiencia vivida por una empleada que se desempeñaba como ejecutiva en la contabilidad y quien tenía a su cargo el control de cuentas y ventas. Debido a que cada vez que se descontaba un cheque el prestamista calculaba mal los intereses, la empleada comenzó a tener problemas con él, en su trabajo, lo que desencadenó en un intento de homicidio por parte del prestamista. En esa oportunidad también fue reducido, pero a diferencia del caso anterior, se realizó la denuncia y fue procesado.

Según las palabras del empresario «vivir así es un calvario, ya que el usurero no sólo me amenaza a mí sino que también tiene bajo amenazas a mi familia. De eso tengo grabaciones que ya están en manos del juzgado aunque hasta el momento no fueron tenidas en cuenta». *

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