Pese a ello, en el marco de las nuevas investigaciones, será interrogado por el juez

Crimen de Sheila: forense determinó que su novio, Luis Safons, también fue herido

El martes pasado estuvo presente en Rivera el joven Luis Pedro Safons, acompañado de sus padres, para cumplir con lo solicitado por el juez de la causa, el Dr. Federico Alvarez Petraglia: realizarse una tomografía y una placa, con el fin de confirmar, o no, si recibió un disparo.

En el momento de los exámenes respectivos se encontraban presentes los padres del joven, sus abogados, como así también los representantes legales de la familia de la joven malograda, además del forense Dr. Carlos Maggi.

Los resultados fueron contundentes, ya que quedó comprobado que tal cual lo declarado por Safons, recibió un disparo en la nuca, que realizó una trayectoria que no comprometió órganos vitales, quedando alojado el proyectil en su boca. Con esta confirmación quedaron atrás una serie de acusaciones surgidas desde el seno de la familia de la joven, apoyadas por un sector de la prensa, que colaboró para darle a esta versión visos de realidad. La desesperación, el evidente ocultamiento de pruebas, la desaparición de las placas originales que se le realizaron al joven, despertaron suspicacias que derivaron en una serie de sospechas que ahora resulta, son infundadas.

Lo extraño de todo esto es que el mismo examen, con idéntico resultado, fue realizado por orden del prestigioso forense, Dr. Guido Berro, quien aguardó la solicitud de la sede penal para entregar el mismo, cosa que nunca ocurrió.

El procesamiento de los cinco policías, por delitos de «encubrimiento», o de «falso testimonio», sugiere la participación de personas que hasta ahora, a pesar de los interrogatorios no han podido ser formalmente acusadas, y sí dentro del folclore popular se habían hecho culpables a jóvenes integrantes de círculos privilegiados de la sociedad riverense que fueron mencionados en diferentes medios de prensa entre los que se encontraba Safons, la confirmación de la Tentativa de Homicidio que sufriera da un vuelco fundamental no en las investigaciones, y sí en el concepto que se había creado en torno a su persona, afectando además a su propia familia.

La noche del 11 de febrero de 1997, sucedieron hechos del cual formaron parte personas que figuran en el expediente, pero que misteriosamente, han contado con la complicidad del propio Luis Pedro Safons, ya que no se puede ignorar que es la única persona capaz de identificar a él o los asesinos. Hay cosas que no tienen explicación, y es por ejemplo, el hecho de cómo se ha permitido que un joven haya pasado más de ocho años sin habérsele realizado un interrogatorio serio y profesional, de donde sin duda, aparecerían definitivamente él o los nombres de los responsables del crimen.

En su primera declaración acusó a una persona de color, la que luego el fiscal Miguel Costa, identificó como «El Negro D», de quien se demostró su inocencia. La pregunta que surge es ¿está el propio Safons comprendido dentro de la figura de «falso testimonio»? Si hay convicción de la participación de personas a la hora del crimen, las que no fueron acusadas por Safons, ¿el mismo no está comprendido dentro del delito de «encubrimiento»? Lo demás forma parte de un esquema de poder e impunidad que se había instalado en Rivera, que tiene sin resolver casi una veintena de crímenes, y que, de acuerdo a la actitud tomada por el actual juez de la causa, el Dr. Federico Alvarez Petraglia, y las jerarquías policiales bajo el mando del actual jefe, el Insp. (r) Juan Carlos Soto, parece haber llegado a su fin. *

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