LA REPUBLICA recibió decenas de denuncias

Vecinos de la Unión juntan fimas para solucionar drama de "niños de la calle"

Esa fue la reflexión de uno de los vecinos de la Unión, durante la recorrida que realizó LA REPUBLICA a lo largo de un buen trecho de avenida 8 de Octubre. «Ya no se trata más de niños en situación de calle, estos chicos han pasado ha ser niños de la calle», dijo una profesora de secundaria.

Otra señora aseguró que hasta el momento ni las autoridades del Inau, ni la Policía han podido hacer nada para evitar que estos niños, cuyas edades no superan los 10 años, tomen las calles de la ciudad como su hábitat natural.

Una mujer relató que dos de estos pequeños la golpearon con varas en la puerta del Sindicato Médico. Otra se quejó que le habían arrojado varias piedras y lesionado el rostro.

Varios vecinos aseguran que por las mañanas, en las esquinas de dicha avenida con Garibaldi, Larrañaga y José Batlle y Ordóñez (ex Propios) es «normal» ver a estos pequeños durmiendo debajo de los aleros de los edificios, cubiertos con algunos cartones empapados de orín.

Un grupo de vecinos alarmados por la situación de estos niños ya están juntando firmas para formar una comisión especial que aborde la problemática. Por lo pronto, un gran número de personas que habitan la calle Abreu han iniciado la recolección de firmas que se va a extender a vecinos de otras calles aledañas que sufren la misma situación.

El informe de LA REPUBLICA del pasado martes sobre la actividad de una banda de pequeñuelos en la parada de 8 de Octubre y Garibaldi tuvo un efecto disparador, pues a partir de dicha edición se multiplicaron las denuncias en otras zonas, aunque siempre teniendo como eje la principal avenida del barrio Unión.

Sin embargo, la problemática de los «niños de la calle», aunque demasiada cruda pueda parecer la denominación, se expande por otros barrios de la ciudad, ya que lo mismo sucede en los alrededores de grandes centros comerciales, en el Paso Molino, en Tres Cruces, en las inmediaciones del Banco de Previsión Social y en múltiples puntos de la capital, donde el fenómeno aparece a diario con consecuencias muy serias para la convivencia de vecinos que por un lado sufren agresiones de los niños, pero por otro se apiadan de la forma en que están sobreviviendo sin pan y con frío.

Esos mismos vecinos reconocen no saber cómo ayudarlos, porque muchas personas solidarias tratan de darles una mano pero con el correr de los días los propios pequeños cometen fechorías contra sus benefactores en una suerte de desesperado llamado de atención.

Uno de los sociólogos consultados por LA REPUBLICA, dijo que «dado a que se desarrollan de manera dispar a sus pares, son niños sí, pero sus tiempos, sus prioridades y procesos son otros comparados a los de su edad. Podemos imaginar lo que es transitar la adolescencia, periodo siempre conflictivo, en la situación en que estos chicos están inmersos.

Deberían ir a la escuela, tener su espacio para realizar sus tareas, siquiera poder ver un programa de televisión tranquilos, pues no acceden a ello.

Es que estos niños no poseen marcos referenciales claros ni una familia ni ninguna institución que les pueda brindar la contención que ellos demandan, su situación es bien compleja y responde a la conjunción de múltiples factores, por ende el abordaje de la problemática exige un estudio a fondo». *

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