En Jefatura de Soriano cambiaron actas originales para "cubrir" a los superiores
Como todos los años, en octubre de 2003 se realizó la Fiesta de la Primavera en la ciudad de Dolores. En esa oportunidad, un procedimiento policial derivó en la detención de varias personas, y posteriormente en la intervención del diputado Roque Arregui, quien denunció que en dicho procedimiento existió un caso de abuso de autoridad en perjuicio de los detenidos.
Al cobrar notoriedad estos hechos, los policías fueron trasladados a otras dependencias del departamento. En primera instancia, en abril de 2004, la Justicia letrada de Dolores dictaminó el procesamiento sin prisión de tres policías, uno del Plantel de Perros y dos del Grupo Geo. En esa fecha, el entonces jefe de Policía de Soriano, inspector principal Rodolfo Etcheverry, manifestó que tras la sentencia judicial «inmediatamente se dispuso un sumario administrativo» donde «se determinarán las responsabilidades de los mismos».
Agregando Etcheverry que «lamentablemente ocurrió esto, nosotros no podemos hacer un juicio de valor, pero la Justicia habrá visto los elementos probatorios para incriminarle el delito», y que «si bien esto sigue, porque ahora comienza el juicio y los abogados tendrán que hacer su parte». Recalcando que «nosotros no avalamos ningún tipo de exceso que pueda llevar adelante nuestro personal».
Tres meses más tarde, en julio de 2004, otro policía era procesado sin prisión por los mismos hechos, tipificándosele un delito de lesiones personales especialmente agravado.
Las actas
Dicho sumario siguió su curso, y una de las actas (del 20 de abril de 2004) a las que tuvo acceso LA REPUBLICA registra las órdenes que recibieron los policías. En dicha acta el agente de segunda Pablo Miguel Viera manifiesta que el entonces comisario de la Seccional 5ª de Dolores les impartió la orden de que el servicio de vigilancia para los días que se realizaba la Fiesta de la Primavera de Dolores «debía realizarse estricto y a rajatabla», y que «se contaba con el respaldo de él» agregando que «la Justicia ya tenía conocimiento, y que también la atención del médico de guardia para los reconocimientos, para que los mismos fueran ágiles para no entorpecer la labor». Un día después, el 21 de abril de 2004, declaró la agente de segunda Andrea Fernández, que por ese entonces prestaba servicios en la Dirección de Seguridad de la Jefatura de Soriano. Al ser interrogada por el comisario inspector Liris Manzanares (instructor sumariante), la agente expresa que recibió la orden de hacer firmar las actas a los policías, por el procedimiento realizado en Dolores, pero éstos se negaron a firmarlas expresando que no era lo que ellos habían manifestado en el acta original labrada en dicha ciudad. Pero que igual terminaron firmando, tras ser disuadidos por sus superiores, ya que «no iba a pasar nada», y tendrían el «apoyo de ellos».
Palabras que fueron ratificadas el 7 de julio de 2004 por el agente de segunda Pablo Viera, quien entrega al instructor sumariante una copia del acta labrada «en la ciudad de Dolores, Seccional Quinta el día 5 del mes de octubre del año 2003, donde figura el comisario Mario Chabén Mesa, asistido por el agente de primera Jorge Ríos Romero, la que fuera el acta original a prima facie». Agregando que el 7 de octubre de 2004 «me ordenaron presentarme en la Dirección de Seguridad, donde fui atendido por el señor comisario Raúl Delgado Márquez, haciéndome firmar el acta que figura en el Expediente que usted momentos antes me exhibiera, en cuanto el citado jerarca al consultarlo por qué sacaban la orden que yo había expresado en mi acta realizada en la ciudad de Dolores, me expresó que para que no pasara algo mayor, se sacaba la orden para cuidar al comisario y a nosotros mismos, que no iba a pasar nada, que estaba todo tranquilo».
El 9 de julio de 2004 vuelve a declarar la agente Andrea Fernández, quien lejos de rectificarse, amplía sus dichos relatando que «cuando ingresé al servicio próximo a la hora 08.00 de ese día, recibí la orden y las actas ya prontas, no recuerdo por cuál de los dos comisarios inspectores, si fue Lemos o Delgado, de que debía citar a los agentes Cubillas, Antúnez y Fernández, para que firmaran las actas; por lo que realicé las comunicaciones y un rato después llegaron a la Oficina de la Dirección de Seguridad, los tres policías, a quienes les expliqué la razón de la citación y les pedí que firmaran las actas, expresándome ellos que no las iban a firmar porque faltaba la pregunta donde constaba la orden del Comisario Chabén, siendo lo que ellos decían, debido a que yo en ningún momento leí las actas por lo que ignoraba lo que contenían y si estaban firmadas por algún otro Policía; en ese momento fui y le expliqué la situación al comisario inspector Delgado, el mismo concurrió a la oficina donde se encontraban los policías y momentos después lo hizo el comisario inspector Lemos, quienes les empezaron a decir que las firmaran, que iban a tener el apoyo de ellos y que no iba a pasar nada, el agente Antúnez no la quería firmar y luego lo convencieron, firmando los tres, también los comisarios inspectores en ese momento les pidieron que rompieran las copias de las actas que les habían labrado en Dolores, luego los policías se retiraron llevándose una copia de las actas cada uno y los comisarios inspectores se llevaron las restantes, que era lo único que había, el resto del expediente no estaba».
Por si esto fuera poco la agente Fernández agrega otro elemento más, ya que al interrogársela sobre si tiene algo más para agregar, afirma: «Estoy segura que mi traslado que se dispusiera recientemente fue a raíz de decir la verdad y de ser honesta en estos hechos». *
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