Policía Federal sospecha injerencia uruguaya en túnel de media cuadra bajo Citibank de Buenos Aires

Montevideo es la mejor escuela de "boqueteros" en el Río de la Plata

Apenas algunas imágenes o líneas representó en la prensa, la captura de dos hermanos que, boquete mediante, al borde estuvieron de alzarse con los fondos de un «Abitab». Los boqueteros (un mayor y un menor), efectuaron una perforación «de buena calidad», según la opinión técnico-policial, desde una primera finca vacía a una farmacia, desde la que pensaban acceder al sitio de cobranzas. La manufactura de la perforación eludió las alarmas que no se percataron del trabajo delictivo. La inesperada caída de un paquete de pañales desde una estantería, alertó al sistema y los vigilantes de la compañía de seguridad llamaron a la Policía, que terminó deteniendo a los cacos, procesados luego por la Justicia.

«Era un muy buen trabajo, cortaron hierro de obra, un agujero de 40 x 40 hecho con herramientas adecuadas, muy prolijo, muy limpio», dijeron a LA REPUBLICA, fuentes de la seccional 14ª interviniente en el hecho. Cuando fueron detenidos los boqueteros no ofrecieron resistencia.

Es que a diferencia de la mayoría de los delitos que se multiplican en las ciudades, los boqueteros se han transformado en un ala tecnológica y dejado la violencia para casi ninguna instancia.

Brocas para hormigón armado, moladoras angulares contra planchas de acero, soldaduras autógenas para las rejas de alto temple, el combate entre los delincuentes y las barreras que los evitan se libra hoy en el campo de la ingeniería y la tecnología.

Sistemas de ventilación inyectada, iluminación de iodo, andamios abovedados, han convertido a estos «topos» en una amenaza que sólo un arma frena: las alarmas. Pero al igual que existen equipamientos sensibles a cualquier movimiento, aparecen instrumentos que permiten controlar la vibración y, más aún, advertir los niveles a que pueden excitarse los artefactos «rivales».

Es en este marco que a la Policía Federal argentina, la similitud del formato operativo así como de las herramientas empleadas, aún en la diferencia de potencial teniendo en cuenta los obstáculos hacia el botín, le plantea la hipótesis de la «consultoría», cuando no la participación, uruguaya casi constante en este tipo de delito.

Así lo sospechan en el más reciente caso e impactante caso de la actuación de boqueteros en Buenos Aires.

Allí, durante casi dos semanas, los boqueteros realizaron una excavación profesional de media cuadra, para ingresar a un banco de San Martín. Los delincuentes, incluían en su arsenal hasta un sofisticado detector de movimientos del suelo, para eludir las alarmas del banco, además de un carril con carrito para evacuar la tierra, para el que emplearon expansores hidráulicos y autógenas.

Los cacos accedieron a una casa derrumbada y desde allí cavaron el túnel, con proa a la sucursal del Citibank. La media docena de personas, efectuó la obra de techo abovedado en unos diez días a metros de la avenida Salguero. La actividad de la zona céntrica ayudó también a disimular una labor que los llevó debajo mismo de la bóveda bancaria.

Allí, la batalla tecnológica benefició a los dueños del dinero: el sensor de movimiento de suelos de los delincuentes los «habilitó» a seguir perforando. Pero no contaron que algo aún más sensible, el detector antisísmico del banco, se activaría. E incluso se activó en tres oportunidades, que los técnicos consideraron sucesivo error de la máquina, antes de alertar a la Policía, que al inspeccionar encontró la boca del túnel, aunque no a sus autores. *

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