"Lo esposaron, lo tiraron al piso y le pegaron en la cabeza"

Denunciaron agresión de tres policías contra jovencito de 16 años en Florida

«Soy de salir poco, muy pocas veces voy a Isis de noche» dice él, de nombre Carlos Yamandú Díaz Varela.

Estudió en la ciudad de Montevideo durante un par de años y con un diploma de «Mecánica de motos» bajo el brazo se vino a Sarandí, su pueblo, su lugar en el mundo, para seguir reparando y desarmando motos y bicicletas, y de dos fierros viejos hacer algo como accesorio.

Mabel tiene una historia que contar que es muy reciente, que guarda apenas una semana y que involucra el dolor de una abuela y de una familia, el dolor físico del joven y el trabajo de tres policías de la Seccional 4ª en la madrugada del domingo 10, a las 4.45.

 

La historia según Mabel

Mientras Yamandú espera un trabajo que le ofrecieron, Mabel narra a LA REPUBLICA los hechos.

«El sábado de noche estuvieron de comida acá, en casa. A las 4 de la mañana salió Yamandú con Mauricio Fonseca y dijeron que iban a dar una vuelta al centro antes de irse a acostar, y terminaron en Isis. No sé a qué hora fueron, pero ponele que 4.05 o 4.10. a las 4.30 me vienen a buscar de la Policía y me avisan que vaya por el Hospital porque lo habían llevado a curar tras un incidente que había tenido en Isis».

Es la Policía que lo traslada en su móvil al Hospital, en tanto Yamandú indica que primero lo llevan a la Seccional 4ª y luego al Centro de Salud para su atención.

«Todos se hacían cruces cuando llegaron con él a la Comisaría, porque los que le pegaron no sabían la edad que tenía y sin embargo los que estaban allí, sí. Ahí lo curan, el reconocimiento médico creo que lo hizo el Dr. Erviti (Fermín) y no sé lo que habrá puesto porque no lo vi. Lo vuelven a la Seccional donde nos interrogan a ambos, a él y a mí.

 

Demanda ya presentada

Mientras Mabel cuenta, piensa y retrotrae hechos aún frescos, de horas atrás, que aún no han trascendido a nivel público. Cuando esta crónica sea leída, aún se aguarda que la Justicia dé trámite a una denuncia presentada por la abogada Valeria Vidart, promovida por la familia de Yamandú Díaz y dispuesta a seguir «hasta las últimas consecuencias porque esto no puede seguir así, con tanta impunidad».

Yamandú cuenta y su abuela lo transcribe. «El dice que entró y compró una botella de cerveza con un vaso, que no la tenía él sino su compañero. Yamandú tenía un vaso en la mano. Según el funcionario que lo agredió y lo golpeó, dice que él le había tirado la cerveza a los pies. Esto no es cierto, según mi nieto, porque se tomaron la cerveza y tiraron el vaso en el pasillo».

Las agresiones parten de los funcionarios policiales. Villanueva, «del cual dicen que no es funcionario policial porque no está en calidad de funcionario en Isis, trabajando.

Pero si el trabajo de él es adentro de Isis nunca tuvo porque haberlo corrido, haberlo reducido junto con los otros funcionarios que sí estaban vestidos de uniforme. No tenían porqué reducirlo entre tres». Allí nombra a los otros dos involucrados, que son Mariano García y el funcionario de apellido Cabrera, «creo que le dicen Pato» agrega Mabel para mayores datos.

«El estaba de espaldas y no veía quién le pegaba pero dice que era Villanueva. Y dice que los otros dos le decían: dale uno por mí, que le tenemos ganas. Como él corrió, porque nunca pensó que le fueran a detener, porque no había hecho nada, los policías lo corrieron y lo redujeron agarrándolo del pelo y tirándolo al suelo. Después lo esposaron, luego le empezaron a golpear la cabeza. Todo fue en la calle Libertad, más cerca de La Picada».

«No sé si lo pisaron para tenerlo reducido contra el piso porque él lógicamente se habrá revuelto para salir. Lo golpearon repetidas veces en la cabeza y luego lo llevaron de arrastro hasta la camioneta policial y le dieron la cabeza también contra la camioneta». Asentada ya la denuncia por escrito, la Justicia será el ámbito donde se resuelva con la ayuda de la Dra. Valeria Vidart, el lunes 11 de abril a las 13.00 horas en el Juzgado de Sarandí Grande. Hasta el viernes 15 no han tenido novedades, y esperan por ellos de un momento a otro. Y prometen más «porque si esto no se mueve vamos a seguir hasta llegar a donde corresponda».

No ha recibido la familia Castro ninguna comunicación desde la Policía local, mientras tanto Yamandú dice: «Aún me duele la cabeza, pasé dos días mareado.

Aparte de los hematomas que tenía inflamado y no podía peinarme porque tenía dolores en la cabeza, estoy bien» dice mientras muestra sus manos donde hasta hace pocas horas tenía las marcas de las esposas. *

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