El FBI no pudo descubrir a los dos asesinos del niño inmolado en Colón
El 1º de diciembre el populoso barrio se conmovió hasta los cimientos, cuando en horas de la noche el padre de Adrián Da Fonseca, de 13 años, encontró su cadáver en un pajonal de Guanahany y camino Fauquet. El desdichado chico había sido muerto a golpes y su cuerpo envuelto en un colchón de poliuretano quemado intencionalmente para borrar las huellas del brutal caso.
Adrián había concurrido a las diez de la noche a la casa de un amigo, con la condición de que una hora después volviera a su casa. Su progenitor, previendo que algo malo había ocurrido, salió en su busca. Llegó a la casa del amigo de su hijo, pero Adrián ya no estaba allí. Fue entonces que el hombre, otros familiares y vecinos comenzaron con la búsqueda por la zona, hasta que quedó al descubierto el terrible desenlace.
Los investigadores fueron chocando contra muros infranqueables. Apareció en escena un hurgador denunciado por su propia compañera. Las manchas de sangre en su buzo permitieron sospechar que había sido el asesino, aunque el detenido siempre negó su participación en el hecho. El examen de ADN lo liberó de culpas. La sangre no era de Adrián.
Poco después uno de los policías tuvo la intuición de entrar a un comercio del barrio y advertir que el local contaba con un sistema de seguridad de cámaras de televisión. Le pidió al comerciante la grabación de la fatídica noche y se fue al Departamento de Homicidios.
Para sorpresa de los investigadores, la cámara había captado a Adrián, media hora antes de su muerte, acompañado por dos desconocidos que lo flanqueaban, arrastrando sendas bicicletas.
Todos los esfuerzos técnicos para «limpiar» los rostros de los dos desconocidos fueron inútiles. La imagen de ambos era demasiado difusa, por lo cual, tras varios cabildeos, a alguien se le ocurrió la idea de enviar el video a los laboratorios del FBI, en Washington.
Los notables avances tecnológicos de los norteamericanos hicieron albergar la esperanza que desde la capital de Estados Unidos vendría un sobre lacrado con las caras bien definidas de los dos individuos que, si no mataron a Adrián, podrían saber mucho de lo que pasó esa noche.
Un mes y medio después, un agente del FBI se presentó en la Jefatura de Policía y adelantó a sus autoridades que los esfuerzos habían sido estériles. «No pudimos aclarar las imágenes, el video es de pésima calidad. De todas formas en los próximos días (por esta semana) llegará un informe de Washington», anunció.
El último resquicio de esperanza para dar con los responsables del crimen había desaparecido. Quizá por ello el jueves por la mañana -según comentaron familiares del chico- aparecieron por el barrio «nuevos investigadores». De acuerdo con la información recogida parece ser que empezarán de cero.
Pero, familiares y vecinos no olvidan y no dejarán de presionar. Por ello, el Día de los Trabajadores, cuando nació Adrián, la gente se concentrará en la esquina de Lezica y Guanahany para marchar en protesta por la impunidad que siguen gozando los criminales del chico. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad