Lío de órdago por cierre de un boliche de travestis y "para público en general"
La clausura al menos temporaria de un bar «que no es de travestis, es para todo público» (de acuerdo con lo aclarado a LA REPUBLICA por su propietario, «Polo» Márquez) ha causado polémicas en la ciudad de Durazno.
Desde el principal de la empresa hasta los vecinos, desde la Intendencia hasta los lectores que han jugado su opinión a favor o en contra.
Waldemar Márquez es travesti confeso y dijo que se ha sentido perjudicado a partir de las declaraciones de vecinos realizadas a este medio.
Márquez quiere aclarar y en eso anda.
«En primer lugar el bar que yo abrí no es especialmente para travestis, sino un bar común y corriente donde iban hombres y mujeres, parejas, todo el mundo, a tomar como hay muchos bares en Durazno. No porque fueran hombres y mujeres iba a ser un bar prostíbulo».
Luego ya se tranquiliza y apunta hacia los vecinos, aquellos que denunciaron la situación ante ediles y ante la propia comuna, logrando un cierre temporal que anuncia ser definitivo.
«La vecina dice que yo la insulté. Yo en ningún momento la insulté. Yo le dije que saliera porque le iba a preguntar cuál era el problema que ella tenía con el bar.
El día lunes a las 23.15 horas, cuando me cerraron el local, ella se asomó a la ventana y se rió, entonces yo le dije qué le pasaba y que saliera para afuera pero con la sola intención de preguntarle cuál era el problema que tenía con el bar. No era para insultarla ni para que saliera corriendo a la comisaría como lo hizo. Siendo que ella sí, unos días antes, insultó a gente que estaba sentada en el muro».
El muro de la discordia
Márquez tiene cuestiones que aclarar sobre el muro de la discordia, ese que separa al bar del resto del mundo pero que a la vez lo comparte con los vecinos. «La pared sobre el bar me correspondía a mí, y ella y el esposo insultaron a gente que estaba en el bar. ¿Cómo se le puede decir a esta señora cuando se encuentra tirando basura en un lugar que no le corresponde?. Ahí te das cuenta de que era un complot para incriminar al bar. Ya el 16 de enero estaban diciendo que al bar lo iban a cerrar. Yo en ningún momento me metí con vecina alguna». Márquez acota que para abrir tuvo que presentar permisos de Jefatura y de la IMD, hecha la solicitud el 31 de enero. Desde el año 1998 existe una disposición que impide la apertura del bar, pero dice Márquez que nunca le avisaron al respecto y eso lo enoja. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad