San José parece haberse convertido en una novela de Sthephen King

Un padre mató con una llave inglesa a su hijo de 4 años, lo colgó del techo y luego se suicidó

Es la tercera muerte que ocurre en estas tierras en el transcurso de cinco días, producto de actos de extrema violencia. El miércoles, un recluso del Penal intentó fugarse y fue acribillado a balazos por la Policía josefina, en pleno centro de la ciudad. El viernes apareció el cadáver de un hombre con 13 tiros, las manos atadas y una bolsa en la cabeza, en las aguas del Santa Lucía. Fue asesinado por su medio hermano. Motivo aducido por el matador: «desavenencias personales».

Pero ahora, cuando ya no cabía ni siquiera imaginar algo más espeluznante, un pequeño de cuatro años fue víctima de la insania mental de su progenitor. De acuerdo con la información extraoficial obtenida ayer, de fuentes calificadas (desde la Jefatura de San José no pasaban información alguna), Ulises Rolín, de 65 años, fue el domingo en la mañana a buscar a su pequeño hijo Alejandro a casa de su madre para llevarlo a la suya. Entre ambos lugares distan nada más que unos 50 metros. La madre padece un retardo mental severo y vivía con su madre, la abuela del niño, que desde el embarazo de su hija se habría opuesto a que el padre tuviera contacto alguno con el chiquito. Aparentemente, siempre según versiones extraoficiales, el hombre sufría mucho la actitud de la abuela y muchos vecinos de Libertad están dispuestos a testificar que «adoraba» al niño. La abuela estaría intentando separarlos definitivamente, orden judicial mediante. Esto, aunque incomprensible, pudo haber generado de acuerdo con la opinión de algunos vecinos, la locura del padre, que terminó con la vida de su hijo asestándole tres golpes en la cabeza con una llave inglesa de un metro de largo. Luego lo colgó del techo de la humilde vivienda y se colgó él mismo. Los dos cuerpos fueron hallados un día después, en la situación descripta.

 

En prisión asesinos de Santa Lucía

El asesino y su cómplice, del hombre de 45 años hallado en las aguas del Río Santa Lucía con 13 impactos de bala, las manos atadas y una bolsa de nailon en la cabeza, fueron a prisión bajo los cargos de «homicidio» y «coautoría», respectivamente.

Los autores del escalofriante crimen, identificados por la Policía con sus iniciales, LMAC y LR, fueron enviados tras las rejas por la Justicia maragata, luego de exhaustivas instancias judiciales cumplidas el pasado sábado, sólo 24 horas después de hallado el cuerpo de Crispín Cano.

Los motivos aducidos por el matador de Cano, para cometer el macabro crimen, fueron «desavenencias personales». Fuentes calificadas informaron a LA REPUBLICA que el asesino y su víctima eran medio hermanos y que «el cómplice» fue presionado a participar del hecho bajo la amenaza directa de que de lo contrario, le asesinaría a él.

Cano había desaparecido en la noche del 28 de marzo pasado y un familiar comunicó la situación a la Policía. Ese mismo día, consideró luego el médico forense por el grado de descomposición que presentaba el cuerpo, habría sido cuando ocurrió el asesinato; pero los responsables ataron bolsas con piedras al cuerpo para que permaneciera bajo el agua, lo que retrasó la «aparición» del mismo. Cano vivía solo en una de las casitas de chapa que existen en la arenera ubicada junto al Río Santa Lucía, zona llamada del «Autódromo», sobre la margen del río correspondiente al departamento de San José. Su cuerpo presentaba ocho impactos de bala en el pecho, del lado izquierdo y cinco en la espalda, además de la bolsa atada en su cabeza y las piedras ya mencionadas. *

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