El medio hermano de la víctima encargó a los sicarios que lo acribillaran por "desavenencias"
La crudeza de este crimen parece incluso opacar al ocurrido apenas 48 horas antes, cuando en pleno centro de la ciudad de San José, un recluso del Penal de Libertad, que declaraba en la sede de la Dirección de Investigaciones, se escapara de allí con un arma cuya procedencia aún se desconoce, apuntando al cuello de un policía al que se llevó de rehén aproximadamente por tres cuadras, hasta que finalmente el preso fue abatido a tiros por la Policía maragata ante los azorados ojos del vecindario.
Realmente, en estos últimos días, estas tierras se han cubierto de sangre y el tipo de crímenes cometidos y violencia que los caracteriza no tiene muchos precedentes aquí. La población sigue viviendo, aparentemente, «como siempre». Sólo que a la vuelta de cualquier casa, a cualquier hora, copadores solitarios amenazan a empleados de comercios desarmados, o a ancianos que viven solos a los que golpean con saña, para huir después con lo mucho o poco que consigan. Algunos vecinos han resultado seriamente heridos; a otros les queda el temor permanente y la indignación sin solución.
El último de los crímenes, descubierto este viernes 1º de abril fue cometido, en realidad, el pasado 28 de marzo y es espeluznante. Fuentes policiales confirmaron a LA REPUBLICA que el primer día de este mes, sobre las 13 horas, la Seccional 10ª departamental, a la que pertenece jurisdiccionalmente Rincón de la Bolsa, recibió el aviso de que un cuerpo flotaba en las márgenes del Santa Lucía -límite entre San José y Montevideo-.
El cadáver hallado estaba, según certificó el médico forense, en avanzado estado de descomposición.
El cuerpo tenía en total 13 orificios de bala, las manos atadas y bolsas con piedras. En vida, el hombre era Crispini Calvo, de 44 años de edad. Vivía junto al mencionado río, en la zona llamada «Arenera Pérez Busto», en una de las varias chozas de chapa que allí existen. Un familiar denunció su desaparición, en la noche del 28 de marzo. Seguramente fue el día que le mataron, consideró el forense.
Las indagaciones llevadas a cabo por la Policía de la 10ª josefina y el Departamento de Investigaciones no insumieron mucho tiempo. Dos individuos aparecieron enseguida como sospechosos y tras su detención y primer interrogatorio, uno de ellos aceptó ser el autor material del asesinato y acusó al otro de ser su cómplice. Aunque en forma extraoficial -porque los dos hombres no han recibido aún la condena y declaraban todavía ayer en el Juzgado maragato- LA REPUBLICA recibió la información de que el matador tendría 27 años y antecedentes penales, y su cómplice, 34. El crimen fue «encargado» por el medio hermano del occiso. Motivo: «desavenencias personales».
Al cómplice le habrían amenazado con asesinarlo a él, si no ayudaba en «el trabajo».
Al cierre de esta edición la Justicia decidía todavía qué condena impondría a los responsables del macabro episodio. *
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