El presidente Lula indignado por la noche de terror en Rio de Janeiro

Treinta personas, entre ellas tres niños, fueron ejecutadas a balazos la noche del jueves en dos barrios de la periferia norte de Rio de Janeiro por un grupo de exterminio probablemente formado por policías, en lo que constituye la mayor masacre registrada en la región.

A las 20:40 del jueves, 8 hombres que iban en dos vehículos dispararon a mansalva contra 15 personas en Nova Iguaçu, y una hora más tarde, contra otros 15 en el barrio de Queimados, a 15 km de allí, dejando a la población en estado de shock.

El propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo haber recibido con «indignación» la noticia de la masacre. «El gobierno no ahorrará esfuerzos para (…) encontrar y castigar a los responsables por ese crimen bárbaro y cobarde», dijo el mandatario en un comunicado la noche del viernes.

Los testigos dijeron que «todo pasó muy rápido». En Nova Iguaçu, «los hombres ametrallaron primero a seis personas que estaban en un bar, luego a otras nueve que estaban en los alrededores», según una mujer cuyo hijo se encuentra entre las víctimas. En Queimados, los cuerpos fueron encontrados en varios puntos de la zona.

Las víctimas fueron enterradas por la tarde en diversos cementerios de la capital, en medio de reclamos de justicia por parte de familiares y vecinos, que se mostraron indignados y aterrorizados por la inseguridad. El secretario de Derechos Humanos, Nilmario Miranda, fue designado por Lula para representarlo en los entierros.

Según las primeras investigaciones, los asesinos abrieron fuego a discreción y se preocuparon de recoger luego los cartuchos disparados. La Policía pudo, pese a eso, recuperar algunos cartuchos calibre 40, «el tipo de calibre típico de las armas policiales», dijo un investigador.

El secretario de Seguridad del Estado de Rio de Janeiro, Marcelo Itagiba, dijo que era «fuertemente probable» que la masacre haya sido cometida «en represalia» a la reciente expulsión de varios agentes acusados de conducta dudosa, en el marco de una operación de limpieza en el seno de la Policía.

El jueves ocho policías de 15° batallón de Caxias (Estado de Rio de Janeiro) fueron puestos en prisión preventiva acusados de ejecutar a dos personas, afirmó Itagiba.

Una cámara instalada cerca del batallón grabó a ocho policías retirando de un vehículo los cuerpos de dos víctimas decapitadas.

«Las expulsiones seguirán, no nos dejaremos intimidar», subrayó Itagiba. * (AFP)

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje