El misterioso caso del "Cero Warthon"

El «robo del cero Warthon» una novela concluida por Carlos Rehermann en 1994, era en muchos de sus detalles tan parecida al robo ocurrido en el Museo Blanes en 1995, que la Policía lo indagó.

La novela coincidía con la pintura robada, la estrategia y táctica de los delincuentes, las circunstancias, a tal punto que debieron ser los peritos quienes acreditaran que la coincidencia, aunque asombrosa, era real.

El robo, descubierto el 10 de mayo de ese año durante un inventario del museo municipal, alcanzaba a Paisajes de Campo, de Vlaminck, y Las Calles de Montmarte, de Utrillo, y Lavanderas de Carrasco de Figari. Los delincuentes, especialistas del metier, lograron incluso que la firma Christies incluyera en su listado el remate de las dos primeras obras. Esa fue también la pista clave que hizo a la Policía alcanzar a los ladrones, los cuales, acorralados, quemaron el Figari, intentando eludir a la Justicia.

A propósito, la novela que relataba el robo, como si lo hubiera planeado, fue un éxito de ventas. *

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