Jefa de Policía de Maldonado dijo que será muy severa si hay "desviaciones"
Por primera vez en la historia departamental, una mujer ocupa la más alta jerarquía en la Jefatura de Policía de Maldonado. La inspectora general, doctora Graciela López Machín, reemplazó en el cargo al inspector general (r) Mario San Pedro, en un acto donde no hubo grandes anuncios en materia de seguridad y represión del delito.
La delincuencia juvenil, que ha castigado en los últimos tiempos con una serie de arrebatos que se dan casi a un promedio de uno cada tres días, y la situación de la cárcel departamental, son dos puntos neurálgicos sobre los que trabajará la nueva jerarca. Pero antes, pretende mantener profundos contactos con las autoridades de otros organismos nacionales involucrados. La fuerza efectiva en estos momentos, es de 1.035 hombres, en relación a los poco más de 600 hombres que contaba San Pedro al momento de su ingreso hace cinco años atrás.
La nueva jerarca, ante el cuerpo policial no habló de grandes cambios, pero sí dejó entrever que será muy severa con aquellas situaciones donde cualquier policía, ocupe el cargo que ocupe, se aparte de la función y habló de impulsar una mejora en la tecnología criminalística. Poco después de asumir, realizó algunos movimientos en la cúpula policial, incluyendo la llegada de algunos «hombres de su confianza» procedentes de Montevideo.
Respecto a uno de los temas más delicados para esta Jefatura, por la consabida situación de la cárcel departamental de Las Rosas, cuya superpoblación triplica la capacidad máxima para la que fue concebido el edificio, la jerarca acotó que «el tema carcelario ha sido declarado por el señor Presidente de emergencia humanitaria, y el señor ministro del Interior ha dado órdenes concretas a todos los jefes de Policía del país, para que hagamos en forma inmediata un detalle de situación preciso y posibilidades dentro de los recursos que se puedan poseer tanto en las jefaturas como en la secretaría de Estado». Estimó que el proceso de adecuación del sistema carcelario demandará tiempo, hasta tanto no se conforme un gran centro nacional de rehabilitación, «con una política carcelaria nacional y con todos los establecimientos dependiendo de un servicio descentralizado que saldría del mando directo del Ministerio del Interior y donde la policía tendría su cometido específico, como lo hemos reclamado los profesionales policiales desde larga data, que es, todo lo que tiene que ver con la seguridad perimetral y, los que tengan que estar en contacto con los detenidos, verdaderos especialistas en rehabilitación». Respecto a la niñez y la adolescencia, tema de grandes controversias a nivel nacional por la aplicación del nuevo código, que, según la policía limita demasiado su accionar, la doctora López adelantó que «vamos (los jefes de policía) a tener un contacto enseguida que asuman las nuevas autoridades centrales del INAU y las autoridades locales», y abogó porque se le permita a la policía hacer algunas sugerencias porque existe la idea de revisar algunas normas.
Sobre el combate a la drogadicción y comercialización de estupefacientes, aspecto que adquiere gran relevancia en éste departamento por abarcar una amplia zona turística, aclaró que la competencia principal es de la Junta Nacional de Drogas y que en la policía el órgano especializado es la Dirección General de Tráfico Ilícito de Estupefacientes, por lo cual «habrá que trabajar con ellos pidiendo directivas de como se va a encarar esta política de Estado para adecuar el perfil del trabajo nuestro a esa política nacional». Aclaró que este tipo de temas no se pueden focalizar primero desde la óptica departamental, sino que desde lo nacional hay que adecuarlas a cada medio.
«Tiene que ser un camino de ida y vuelta. Nosotros llevar inquietudes y recibir respuestas. En los próximos días en la medida que las autoridades vayan asumiendo sus cargos, podremos ir solicitando las audiencias para informarnos acabadamente, sin perjuicio de las directivas que provengan de la propia secretaría de Estado para toda la Policía nacional», explicó la doctora Graciela López.
San Pedro no pudo
El jerarca saliente, Mario San Pedro, destacó que durante sus cinco años de permanencia al frente del cuerpo hubo aciertos y errores pero calificó como positiva su gestión. «Iniciamos un proceso que se tendrá que consolidar en los próximos años, aunque en la Policía las cosas no son fáciles de cambiar», y subrayó que «en tiempos donde la seguridad está tan cuestionada, es positivo mantener niveles aceptables, por lo tanto nos vamos con la consciencia tranquila y la satisfacción del deber cumplido». Reconoció que le quedaron cosas por hacer pero la escasez de recursos no permitió mejorar la situación del personal, ni reacondicionar comisarías, ni mejorar la tecnología de algunas dependencias. El personal subalterno «es muy sufrido, muy sacrificado», por lo que reclamó que «hay que tratar de solucionar el tema de vivienda, el tema salud, el tema salarial de nuestro personal; así no se puede seguir peleando». *
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