Se quedaron sin custodia

El camión blindado de Prosegur acababa de salir de un local comercial con una importante suma de dinero en su interior. Cuando el chofer del mismo llegó al Parque Rodó observó por el espejo retrovisor que se desplazaba completamente solo, sin ningún tipo de custodia. El clásico auto blanco que suele acompañarlos cuando transportan efectivo estaba estacionado 100 metros más atrás con el capot levantado y todos sus ocupantes intentando reparar el motor que se había averiado y emanaba un espeso humo blanco. Inmediatamente la empresa envió otro automóvil y el valioso convoy prosiguió su marcha hasta un banco, donde el dinero tranportado fue depositado «sano y salvo». En tanto que los desfortunados custodios debieron esperar la grúa y ser remolcados hasta un taller mecánico de la zona. *

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