La creciente violencia entre jóvenes que salen a "disfrutar" la noche preocupa a las autoridades

Feroz asonada en el Interbailable culminó con un muerto, destrozos, y varios policías heridos

En momentos en que el baile estaba en su mejor momento, con la orquesta Altos Cumbieros de Argentina haciendo el deleite de los presentes, tres desconocidos ingresaron al local saltando por un muro lindero.

Entre la multitud, los pistoleros se acercaron sigilosamente a Fernando Daniel Costas Alemán, de 23 años, extrajeron de entre sus ropas un revólver y le dispararon en la cabeza causándole la muerte.

Los que presenciaron el asesinato corrieron por la sala empujando a varios desconcertados bailarines que continuaban moviéndose al ritmo de la música.

Algunos de los amigos del fallecido trataron de detener al agresor, que sin mediar palabras abrió fuego contra ellos.

Del tiroteo resultaron heridos cinco jóvenes que al parecer ni siquiera conocían al fallecido. Entre ellos, una menor de 15 años que fue alcanzada por una bala que impactó en su espalda.

Según el informe médico, ninguno de los heridos presenta gravedad y están internados bajo observación en distintos nosocomios.

Algunas versiones brindadas por los testigos indican que cuando el joven cayó muerto, tres personas lo tomaron de los pies y de las manos y lo corrieron para un costado «así no molestaba» mientras bailaban.

Existen algunas dudas sobre cómo entraron los pistoleros al baile. Mientras algunos aseguran que entraron por el muro lindero, otros afirman que ya estaban dentro del local. Ambas versiones vienen siendo investigadas por la Policía.

Y la banda siguió tocando

Cuando los efectivos policiales llegaron al lugar, no podían creer que la música siguiera sonando y que cientos de jóvenes continuaran bailando como que nada hubiera pasado. Incluso se supo que existe un gran malestar policial con Juan Bentancour, dueño del local, ya que mientras se sucedían los disparos, el encargado del baile decidió continuar con la música porque «los que asisten al baile son personas con problemas, que necesitan sacarse las amarguras bailando».

La Policía desalojó inmediatamente el local, obligando a que los jóvenes salieran del baile y se retiraran a sus domicilios.

Lejos de calmar los ánimos, cuando la muchedumbre alcanzó la calle, estalló el caos. Con palos, botellas y piedras una horda de entre 100 y 300 personas comenzó a destrozar todo lo que estuviera en su camino, sin importar si se trataba de coches, casas, transeúntes o policías.

Algunos subieron a los techos de las casas y desde arriba tiraban piedras y rompían ventanas. Otros rompían volquetas, ventanales y robaban comercios.

Los pocos efectivos policiales que asistieron al operativo intentaron detener el avance de los enardecidos jóvenes, pero fue inútil. Con una desmedida furia se abalanzaron sobre los móviles policiales, obligando a una estratégica retirada.

Un ciudacoches que estaba durmiendo contra una pared lindera a la sala bailable fue atacado por una de las pandillas que, a golpes, le provocó una ceguera permanente.

Los vecinos corrían por la calle tratando de escapar, mientras que con gritos de «te voy a matar, te voy a matar» la encolerizada multitud los perseguía.

Un perro que se atravesó en el camino también fue víctima de la violencia.

Según testigos, un grupo de jóvenes lo agarró de las patas y lo tiró dentro de un contenedor de basura, el cual fue luego volcado por otros jóvenes que venían algo rezagados. Durante poco más de media hora, la Aguada fue tierra de nadie.

Un muerto y quince heridos

Los policías, que corrieron a refugiarse en sus respectivos patrulleros, solicitaron ayuda a la Guardia Metropolitana. Cuando las fuerzas de choque llegaron a lugar, algunos jóvenes continuaban destrozando vidrieras y coches, pero el desorden fue inmediatamente controlado.

Decenas de detenidos fueron conducidos a la Seccional 6ª donde prestaron declaración. El balance de lo vivido fue trágico, un muerto, y dieciséis heridos, entre ellos cuatro policías que sufrieron fracturas y contusiones varias.

Automóviles, comercios, patrulleros y hasta la garita policial ubicada en San Martín esquina Isidoro de María fueron destrozados por los violentos jóvenes.

El autor del mortal disparo logró escapar, pero el Departamento de Homicidios ya lo tiene plenamente identificado y su captura es inminente.

Para la mañana de hoy, ya están preparados varios allanamientos, donde seguramente se oculta el asesino, de quien se sabe es un conocido delincuente, que cuenta en su haber con varios antecedentes.

La violencia en aumento

Desde comienzo de año, LA REPUBLICA ha informado sobre diversas riñas callejeras. Colonia del Sacramento, San José, Rivera, Maldonado, Artigas, Mercedes, Las Piedras y Montevideo, son las ciudades que han mostrado mayor violencia entre jóvenes.

En la ciudad de Las Piedras los vecinos señalaron a Proyecto New´s como epicentro de todas las tropelías que se cometían.

«Cada vez que llega el sábado temblamos todos, porque varias cuadras a la redonda se convierten en un verdadero infierno, pues las pandillas actúan con una impunidad que yo nunca vi en mi vida», relataba una señora.

Otra mujer de edad avanzada abundó aún más al comentar que durante las noches «verdaderas hordas roban casas particulares, ingresan por la fuerza a otras y no sólo lesionan a los policías que intentan contenerlos sino que destrozan los vidrios de patrulleros y camionetas policiales». Incluso muchos dijeron que temían que el barrio se convirtiera en otro caso Euskal Erría.

Algunos días después Proyecto New´s fue clausurado de forma permanente. *

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