Guerra en el Barrio Chino: vecinos furiosos quieren tomar venganza
Como se informó en la edición del pasado domingo, Silvana Schetini, empleada de una heladería de esta ciudad, fue agredida por un grupo de 12 hombres y 4 mujeres, que la atacó salvajemente, provocándole, según el certificado médico, «probable fractura de huesos propios de la nariz, contusión de tórax, traumatismo encéfalo craneano sin pérdida de conocimiento, traumatismo en miembros superiores e inferiores».
La trabajadora regresaba en bicicleta a su casa aproximadamente a la 1.10 horas de la madrugada, cuando fue abordada por un grupo de personas en Gomensoro y Fregeiro. La joven dejó de trabajar en una heladería céntrica de esta ciudad, y en bicicleta se dirigió con una de sus compañeras hacia su hogar, ubicado en Gomensoro y Fregeiro. En las inmediaciones de Varela y Don Bosco fue abordada por una patota de 12 hombres y 4 mujeres que comenzaron a agredirla verbalmente, y tras interceptarla la atacaron provocándole las lesiones.
Por encargo
Según diferentes testimonios recabados por LA REPUBLICA, estos hechos guardan otras aristas, donde se viene investigando si dicha paliza fue realizada por encargo, en virtud de que la ahora procesada, MAM, de 19 años, tenía entre sus ropas un papel de estraza con el nombre de la víctima.
Los hechos se habrían iniciado tras una disputa entre dos niños, la hija de la empleada de la heladería y otro pequeño, y tras algunas controversias su padre habría «contratado» los servicios de esta patota para que realizara el trabajo. De acuerdo con lo que pudimos recabar, este grupo de personas que terminó agrediéndola, vive en la zona del Camino Olazagasti, un lugar de la ciudad que meses atrás fue centro de diferentes hechos violentos, que llevaron incluso a enfrentamientos con la Policía, en una suerte de batalla campal donde varios móviles policiales fueron dañados, y resultaron lesionados varios policías.
El pasado jueves 3 Silvana Schettini trabajaba en la heladería donde cumple funciones, culminando su jornada de trabajo en horas de la madrugada del viernes 4. Durante esa jornada de trabajo recibió una llamada telefónica, pero cuando levantó el teléfono nadie habló. Previamente alguien había llamado a la sucursal de dicha heladería, ubicada en la Terminal de ómnibus, preguntando por Silvana. Rato después MAM, quien terminó procesada, fue a la heladería donde se encontraba Silvana a comprar un helado; seguramente para cerciorarse de que el nombre que tenía anotado en el papelito de estraza correspondía a la persona que la atendió, ya que no la conocía. Después, cuando la joven dejó de trabajar, el grupo la interceptó en la calle, y mientras los 12 hombres la rodearon, una de las mujeres comenzó a golpearla. Como la lucha se tornaba pareja, las otras tres mujeres intervinieron, dando por tierra a la empleada.
La intervención de los vecinos, que alertaron a la Policía, permitió que dejaran de golpearla. Silvana fue socorrida por la policía que la trasladó al Hospital Mercedes. En el camino el móvil policial interceptó a un grupo de personas, pero sólo detuvo a MAM, encontrando entre sus ropas el papel de estraza con el nombre de Silvana.
Más dolor
Paradójicamente, la víctima siguió sufriendo nuevas agresiones, aunque no físicas, ya que en el Hospital simplemente le recetaron una novemina y la dejaron marcharse sin realizarle un estudio de las lesiones sufridas. En el móvil policial, Silvana concurrió a la Seccional 2ª, donde ratificó la denuncia, y en pleno estado de shock, debió regresar a pie a su casa, en plena madrugada, ya que no fue acompañada por ningún funcionario policial.
Gracias a la colaboración de algunos vecinos de esta ciudad que al conocer el hecho se solidarizaron con la trabajadora, Silvana volvió al Hospital Mercedes, donde ahora sí recibió la atención médica correspondiente. Pero los hechos no terminaron allí, ya que en una primera instancia, la Justicia dejó en libertad a la agresora, citándola para declarar el pasado lunes, a la misma hora en que debía comparecer la víctima y los testigos, por lo que el clima en el juzgado se volvió tenso, ocasionando, como es de imaginar, mayores trastornos a quien era la víctima principal de este hecho.
En esa instancia judicial MAM, de 19 años, resultó imputada del delito de lesiones personales.
Silvana Schettini vive en un grupo de viviendas ubicado frente al Estadio Koster, popularmente conocido como «el Barrio Chino» que se vio convulsionado por lo que le tocó vivir. Según pudimos saber un grupo de personas llegó incluso a plantearle que estaban dispuestos a cobrar venganza contra la barra agresora, algo que afortunadamente no ocurrió, debido a que fueron disuadidos por la familia de la víctima, aunque se suscitaron algunos altercados con el posible autor intelectual de los hechos, en los que debió intervenir nuevamente la Policía.
Los hechos vienen siendo investigados, fundamentalmente para dictaminar fehacientemente si existió este encargo (algunas versiones incluso afirman que existió un pago), y quién fue el autor intelectual. *
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