Misterioso suicidio del gerente de la sucursal del cambio Val en el Chuy
El gerente, Gerardo Vidal, acabó con su vida el pasado viernes en una zona poco poblada de la Barra del Chuy. Con un disparo de revólver calibre 38 en la sien, el gerente puso un manto de misterio a su muerte.
Lo único que puede develar el enigma, son dos cartas que el hombre dejó en el interior del automóvil donde se suicidó. Una de las misivas está dirigida a su familia y la otra al Banco Central del Uruguay.
En ellas estarían plasmadas las causas que lo llevaron a tomar la drástica decisión.
La presión ejercida por la mafia brasilera del lavado de dinero, y el cerco policial que se formó en torno a su persona, habrían hecho que Vidal se derrumbara y decidiera ponerle fin a su onerosa y angustiosa vida.
El cambio Val en el Chuy, fue inmediatamente intervenido, y del interior del local se extrajeron computadoras y documentos que confirmarían un desvío de dinero que tendría como destino la República del Brasil.
Vidal fue investigado, algún tiempo atrás, por la policía del país norteño, ya que se sospechaba que estaría involucrado en una organización de lavado de dinero.
La operación «Anaconda», creada para desmembrar el tráfico de dinero, fue dirigida por la policía de Rio Grande do Sul, y muchos jueces, abogados, y dueños de casas cambiarias fueron procesados al comprobarse su relación en estos actos delictivos. Las cartas encontradas en el automóvil, así como los datos extraídos de las computadoras de la sucursal cambiaria, están siendo investigados por la Policía uruguaya, y en los próximos días seguramente se conocerán más detalles sobre la oscura muerte.
Operación Anaconda en Uruguay
El gobierno brasileño ya había solicitado a seis países el bloqueo de bienes y cuentas bancarias de los detenidos en la operación Anaconda. La organización desmembrada, lavaba dinero y vendía sentencias judiciales. Los involucrados tenían cuentas bancarias en Estados Unidos, Suiza, Alemania, Islas Vírgenes, Francia y también en nuestro país.
La existencia de bienes y cuentas bancarias, fue tratado con mucho sigilo por parte de las autoridades brasileñas, ya que según los investigadores, la organización contaba con procuradores en el exterior para mover el dinero y transferir los inmuebles. A la primera señal de que la Policía podría haber identificado una cuenta, se activaba un complejo manejo delictivo que consistía en extraer el total del dinero de las cuentas, y vender las propiedades investigadas a personas que conocían el sucio manejo del lavado.
La policía brasileña, tuvo algunos problemas para bloquear algunas cuentas sospechosas en nuestro país, ya que según los investigadores norteños, les exigían «pruebas convincentes» de que los titulares estuvieran realmente involucrados.
Las cuentas y los bienes, envuelven varios millones de dólares, pero por el momento es imposible determinar la cifra exacta de la maniobra.
El juez brasileño João Carlos da Rocha Mattos, uno de los cabecillas de la organización, viajaba muy seguido a Punta del Este y Montevideo, y según lo informado era dueño de varios Off Shore e inmuebles en nuestro país.
La sucursal cambiara Val del Chuy era nombrada en los documentos encontrados en la oficina del juez detenido, y por esa razón comenzó a investigarse la posibilidad de que alguna persona «con cargo» estuviera involucrada activamente en la ya desmembrada organización.
Varias veces los investigadores norteños cruzaron la frontera y entablaron conversaciones con Vidal, ya que estaban convencidos de su participación en el lavado de dinero destinado a la venta de sentencias judiciales.
La Operación Anaconda, aun no culminó, y aunque data de varios años, sigue apretando el cuello a los que una vez formaron parte de la compleja organización delictiva. *
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