Ayes de dolor y rabia en La Comercial por la sangre que corrió en sus calles
Una vecina muy alterada, que no quiso ser identificada, dio su testimonio sobre el homicida, Niver Klidinovic Zunino. «Lo conocí cuando aún estaba con Eli, aparentemente un buen matrimonio. Después me vine a enterar que estaban separados desde 2001, ya que él cometía reiterados actos de violencia contra ella, los cuales fueron denunciados en la Seccional 4ª. El me solicitó ayuda y yo le conseguí un siquiatra, porque podía pagárselo. Pero no quería ayudarse, tenía una «obsesión enfermiza», ya que a todo vecino que encontraba en la calle le decía «la voy a matar» y se ponía a llorar».
Otra señora narró que «la perseguía y la vigilaba día y noche. Hasta se había comprado unos binoculares con visión nocturna, porque decía que ella tenía muchos novios. Sin embargo, ella, que era toda una señora, estaba sólo para criar a su hijo y atender a sus pacientes en su consultorio».
El homicida estuvo detenido varias veces, ya que la mujer malograda le había hecho más de 45 denuncias por malos tratos. «Pero, siempre salía», terció otro vecino.
Por orden de juez estaba privado de portar armas. «Pero yo lo vi varias veces armado. Es más, yo me metí el día que quiso matar a su hijo y evité que lo hiciera. No era una buena persona, porque mató a su ex señora y trataba violentamente a sus hijos. Tenía graves problemas mentales», aseguró la primera vecina mencionada.
Estudios siquiátricos lo consideraban «apto»
El grupo de vecinos informó que el individuo había sido sometido a cinco pericias siquiátricas y todas las declararon «apto».
«Ahora yo le pregunto a esos profesionales, a esa gente que estudió para estar donde está, que está facultada, o sea tanto a los jueces como a los doctores, qué hacemos ahora que ese hijo de 15 años se quedó sin mamá, esa madre que está en silla de ruedas, a ese padre anciano, que se quedaron sin una hija, qué hacemos», dijeron emocionados vecinos y amigos.
Comentaron que sus propios hijos lo denunciaron por intentar matarlos y por eso estuvo preso dos meses, y cuando salió «ya venía con la idea fija de matarla, ya lo tenía, seguramente planeado», señalaron.
Tanto es así, que días atrás, se encontró con un vecino y le dijo «me voy a comprar una bomba, me voy a abrazar con Eli y la voy a hacer explotar».
En la visita al barrio todavía conmovido por la tragedia, se supo que otra ex mujer viajó de apuro a España porque el individuo cometía actos de violencia también contra ella.
José, el padre de la víctima, es un hombre de 70 años, que aún se gana la vida con el sudor de su frente, desempeñándose como empleado de un aserradero en Paysandú.
Los clientes del consultorio no venían por miedo, «a que entrara armado y los matara a todos», afirmó el apesadumbrado hombre.
La seguía hasta Parque del Plata, donde se iba de vacaciones con la familia. Allí también lo habían denunciado por acoso.
Para eludir la Justicia, varias veces se autointernaba, para después salir cuando quería. Estoy arrepentido de no haberlo matado yo».
Indignado, José dijo «al juez que dejó en libertad a ese asesino, le quiero preguntar si tiene un manual para darme para criar a mi nieto. Un hombre que nació hace 70 años le parece que tiene condiciones para criar a un nieto en estos tiempos, con todo lo que ha cambiado el mundo».
Sostuvo que «ahora, todas las denuncias post morten son para que esto no suceda nuevamente. Tenemos que evitar que las autoridades cometan esta clase de errores (por ejemplo la no aplicación de la nueva ley de violencia doméstica que dice que la Justicia debe avisar cuando queda en libertad el causante del acto violento) y que estos infelices sucesos no se repitan», concluyó el padre de la víctima. *
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