
El caso provocó conmoción entre los vecinos de una barriada que tiempo atrás se caracterizaba por su tranquilidad. Delfa, sin embargo, vivÃa intranquila porque hacÃa meses que la cosa habÃa cambiado por la presencia de elementos extraños que rondaban la zona.
Su miedo tenÃa fundamento, por cierto. Una noche, cuando volvÃa de su trabajo, un par de desconocidos le interceptaron el paso para robarla, pero no hicieron sólo eso, sino que la golpearon con saña inaudita.
La mujer quedó maltrecha por los golpes, pero mucho más psicológicamente. El daño provocado alteró su paz interior para el resto de sus dÃas, hasta que un dÃa decidió terminar con el calvario y se tiró desde el balcón de su apartamento.
La PolicÃa detuvo en averiguaciones a una mujer y su novio, sobre quienes recaÃan fundadas sospechas del ataque a la funcionaria judicial, sin embargo en su momento no se lograron pruebas para condenar a ninguno de los dos.
Los meses pasaron y exactamente a un año de la trágica muerte de Delfa, sus compañeros judiciales marcharon por las calles de la ciudad, reclamando justicia y el pronto esclarecimiento del caso.
Nuevamente la PolicÃa detuvo a la misma pareja, pues al parecer se habÃan encontrado algunos indicios que podrÃan desembocar en su procesamiento por la agresión a la mujer. Pero, otra vez, la frustración. Los dos quedaron libres.
Hace pocos dÃas un equipo de investigadores atrapó a la mujer y a su novio en momentos en que protagonizaban un arrebato violento. En esta oportunidad la sede penal de turno encontró suficientes motivos como para enviarla a prisión, empero su novio recuperó la libertad.
La joven remitida se llama Claudia Marisol Alvarez Prieto y la PolicÃa fortaleció su presunción de que algo tuvo que ver con el brutal ataque contra Delfa. En razón de ello se le dio intervención al magistrado que, en aquel momento, investigó el ataque de la funcionaria judicial.
Quizá la muerte de Delfa no quede impune. *
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