Encarcelan a la mujer que mató a la beba en el barrio Villa García

«Lo que hizo la mujer no tiene sentido, ni siquiera ella supo dar una explicación racional del tremendo caso, más allá de que tenía problemas de vecindad con su cuñada», dijo un investigador conmovido al igual que decenas de vecinos poco después del hallazgo del cuerpo sin vida de la criatura.

Andrea Paola Faget, de 20 años, salió de su domicilio, en Las Pléyades 3422 bis, rumbo a un cercano almacén con la finalidad de hacer unas compras. En la casa, dentro de su cuna, quedó la hija menor, una beba de sólo dos meses llamada Camila Marianela Farías. Eran las cuatro de la tarde del jueves.

La mujer demoró pocos minutos en volver y no le llamó la atención que el hijo mayor no estuviera en la casa, pues se había ido a jugar antes que ella fuera al almacén.

Pero, el terror la embargó cuando se dio cuenta de que la cuna estaba vacía.

También el padre de la beba, que regresaba de cumplir una changa, sufrió una crisis nerviosa, al tiempo que varios vecinos excitados por la situación comenzaban la búsqueda de la pequeña, junto a varios policías de distintas reparticiones.

Dos perros adiestrados en la búsqueda de personas fueron llevados al lugar a los cuales le dieron a oler algunas ropas de la pequeña.

El trabajo de búsqueda se prolongó hasta las once de la noche, cuando increíblemente los perros rodearon una mochila que estaba en el interior de una casa lindera, donde vivía una cuñada de la desesperada madre.

 

El robo y la muerte

La Policía retiró unos parantes de madera que tapaban la mochila y después de sacar un revoltijo de prendas de vestir aprisionadas con fuerza, localizaron el cadáver de la beba, en medio de estremecedoras escenas de espanto y dolor.

La dueña de casa, María Yaneth Rivero Silva, de 26 años, aceptó rápidamente haber sido la autora del robo con posterior muerte de la criatura «porque se llevaba mal con su cuñada».

Al ser interrogada, la mujer dijo que entró a la casa cuando vio que la madre se dirigía al almacén, tomó una mochila y luego de sacar a la beba de la cuna la metió de cabeza dentro de la misma.

En su patético relato agregó que en el momento de saltar un muro para volver a su casa la mochila cayó al piso, por lo cual tuvo que levantarla, al tiempo que desde su interior la beba comenzaba a llorar.

En ese preciso momento la madre, que ya había regresado del almacén y comprobado la falta de su pequeña, escuchó el llanto y le gritó desesperada a su cuñada «es mi hija», a lo cual aquélla le respondió «no, es mi nene».

Acto seguido, para ahogar los gritos la mujer tomó varias prendas de vestir y las introdujo con fuerza en la mochila sobre el cuerpito de la niña, quien dejó de llorar.

Luego se hizo de unos trozos de maderas para tapar la mochila y se unió al grupo de búsqueda.

La mujer declaró en la sede penal y terminó procesada y enviada a prisión por el delito de homicidio. *

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