LA REPUBLICA se topó con un convoy de contrabandistas en puente de Ruta 5
La ruta 5 es una de las preferidas para el desplazamiento de estos convoyes, en virtud de que a determinadas horas de la madrugada se presenta desierta y permite un traslado rápido de los vehículos cargados de mercadería de un departamento a otro. Un accidente puso a LA REPUBLICA en el medio de un convoy.
El vehículo en el que viajaba este corresponsal, junto a otras dos personas, se dirigía hacia Rivera. Al llegar al puente sobre el Paso del Manco (en el kilómetro 400 de la Ruta 5) una camioneta, con sus focos de alta intensidad encendidos, apareció en forma sorpresiva circulando en forma errática hacia Tacuarembó.
En cuestión de segundos la camioneta cruzó la ruta de lado a lado y desapareció, al tiempo que el auto en el cual viajaba LA REPUBLICA hizo una brusca maniobra para evitar una gran cantidad de enormes bultos que cubrían la carretera. Al detener el vehículo, este corresponsal y sus acompañantes comprobaron que una de las barandas del puente estaba totalmente destrozada, por lo cual se dirigieron hacia el lugar para ver qué había sucedido con la camioneta y sus ocupantes.
Mientras intentábamos buscar en el espejo de agua el vehículo accidentado, un grupo de pescadores también se acercó, uno de los cuales intentaba comunicarse con alguien por celular.
Sorpresivamente, se pudo observar con claridad que el chofer de la camioneta C10 estaba parado junto a su mujer y su hija sobre el techo del vehículo que, en cuestión de segundos, desapareció bajo el agua.
Auxilio sí, pero no a la Policía
Viendo la situación este corresponsal intentó llamar a la Policía con su celular para que pudieran rescatar a los accidentados. Sin embargo, la sorpresa fue en aumento cuando el hombre, aún en el agua, gritó «no, no avisen a la Policía, llamen a mi amigo que él sabe lo que tiene que hacer».
El corresponsal de LA REPUBLICA discó el número indicado pero el celular del «amigo» estaba apagado.
El ruido del motor de otra camioneta que, con una sola luz, circulaba a gran velocidad rumbo al Norte, hizo pensar en la posibilidad de otro accidente, ya que el puente continuaba semiobstruido por los bultos. Empero, el chofer esquivó los mismos con gran pericia y con una habilidad propia de un piloto de Fórmula 1 giró en medio de la ruta, metros adelante y raudamente volvió hacia Tacuarembó.
En poco más de 10 minutos la misma camioneta, junto a otro auto, ambos con varias personas en su interior, se hicieron presentes en el lugar. Resultó insólito saber que entre las personas, más de 20 entre hombres y mujeres, que llegaron como si se tratara de un equipo de rescate especializado, se encontraba el individuo que tenía el celular apagado.
¿Transmisión de pensamiento?
Los bultos flotando en el agua, las cajas de caña brasilera, los fardos de refrescos, y gran cantidad de cajas que llenaban el lugar, además del intenso movimiento de varias personas que «ponían las cosas en orden» dejó en claro que LA REPUBLICA se encontraba en medio de un grupo de contrabandistas que, funcionando organizadamente, se las ingeniaron para estar en el lugar en contados instantes. Una señora se acercó y con llamativa parsimonia dijo «quédense tranquilos, ya avisamos a la Seccional 14ª». LA REPUBLICA no pudo ver a un solo policía ni funcionario aduanero. La Ruta 5, habitualmente mencionada por los decomisos de mercadería por parte de los aduaneros o de los puestos policiales, hoy forma parte de una estructura delictiva, que permite a los propios contrabandistas establecer sistemas de apoyo, para advertir la presencia de controles «sorpresa», o como en este caso, para asistir a integrantes del grupo, en situaciones de emergencia como la narrada.
La camioneta accidentada, cargada de mercadería, por algún lado pasó, y es de destacar que desde Rivera hasta el lugar del accidente, hay un control aduanero, y un puesto policial.
El accidente puso en movimiento, a la perfección, el sistema utilizado por los convoyes de contrabandistas, al punto tal, créase o no, que a las cuatro horas el puente tenía una baranda nueva, como si allí no hubiera pasado nada. *
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