Zucarelli está en Uruguay y firmó un convenio con el director Enrique Navas

Una misión posible: el "pastor tumbero" que pacifica las cárceles argentinas

Un pastor cristiano de apellido Zucarelli, «el pastor tumbero», como lo conocen en Argentina está en Montevideo, invitado por Vida Nueva Uruguay que aplica la pacificación a través de la religión y la recuperación social por el trabajo. En la noche de ayer el inspector principal Enrique S. Navas, director nacional de Cárceles firmó un convenio con la ONG Vida Nueva Uruguay para aplicar el método de Zucarelli en las cárceles uruguayas comenzando por Santiago Vázquez.

Navas visitó las cárceles de Buenos Aires, focalizando la visita «en el control y manejo de la violencia intracarcelaria y la clasificación de la población penitenciaria» según indicó a LA REPUBLICA. El viaje fue realizado con Wilson Brun de la Asociación Vida Nueva Uruguay, que se dedica a la recuperación del recluso, con base religiosa cristiana quien invitó al pastor Zucarelli al Uruguay.

Navas firmó con Vida Nueva Uruguay el convenio de permanencia del proyecto, «pues quiero que esto perdure más allá de los cambios de mando, asegurando la continuidad e incluyendo el sistema en el diseño que estamos haciendo de políticas penitenciarias que orienten a quienes asuman próximamente, esta actividad que con tanta fe hemos iniciado conjuntamente».

Indicó Navas a LA REPUBLICA que en «cierto momento (los policías penitenciarios) se vieron desbordados por la serie de fuertes motines que siempre se inician en esa Provincia (Buenos Aires) en el famoso Penal de Olmos y entonces formaron un grupo de estudio para buscar solución definitiva o un nuevo encare al problema».

«Desde el año de 1984 aproximadamente, en adelante, probaron una serie de alternativas, entre la que se destaca la de mayor impacto: la evangelización de los internos (reclusos), comenzando por los (encarcelados) más duros de Olmos» señala Navas y comenta que hubo «pronósticos de fracasos y escepticismo de los mandos (jerárquicos penitenciarios) ante la experiencia.

La experiencia evangelizadora carcelaria argentina

El proyecto de evangelización carcelario fue preparado para la Administración Penitenciaria por un pastor cristiano, funcionario penitenciario de muchos años y con amplia experiencia, «muy vocacional y solidario» según Navas, «que pensó agrupar en un pabellón un conjunto voluntario de internos cristianos, que se animaran a comenzar con el nuevo sistema».

Aclara el director de Cárceles que cuando dice reclusos «que se animaran (se está refiriendo a que) cualquier cambio y en particular uno como éste, genera gran resistencia en los presos (que los tildan de ortibas, refugiados, asilados, cobardes en busca de protección, etc.) y hasta en el propio personal penitenciario» hay resistencia. Y en efecto, así fue.

Asegura el jerarca de las cárceles uruguayas que «al inicio, tuvieron serias dificultades para ganarse ese espacio (…) pero luego de determinado tiempo, la cosa maduró y fueron aceptados, al punto que fueron creciendo y ocupando más pabellones y luego pisos enteros en la prisión de Olmos.

Hoy, en ese penal hay más de 1.600 internos en ese régimen que dejó de ser un experimento para incorporarse a las categorías de clasificación de la población reclusa, con total éxito».

La repercusión en los mandos penitenciarios

Los mandos penitenciarios «no sólo los han aceptado y apoyado, sino que se pide a la organización evangélica del hoy llamado pastor tumbero Zucarelli, que coordina una Pastoral Penitenciaria Bonaerense, que siga extendiendo su accionar al máximo posible entre los internos».

El director del Penal de Olmos señaló a Navas que este programa Pastoral Penitenciaria Bonaerense hizo «descender abruptamente el índice de violencia, actuando como verdadera contención y facilitando realmente la rehabilitación de los internos, además de tornar la conducción penitenciaria en una tarea más previsible, estable, ordenada y enfocada a la reinserción social».

Navas, con años de experiencia, afirma que para él «es asombroso comprobarlo, pero lo vi con mis propios ojos» pues «antes en Gendarmería de Chile, en algunos complejos de aquel sistema penitenciario trasandino, nunca lo había visto aplicar a full como en la provincia de Buenos Aires que inició el experimento, lo compartió con Chile y ahora incluso asesoran a algunos servicios penitenciarios de EEUU». *

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