Celade atribuye violencia a situación de la pobreza, educación y valores
Marenco Sosa dijo a LA REPUBLICA «que ya nadie sabe qué hacer y por lo tanto, se ha convertido en parte de la vida de cada uno de nosotros. A tal punto es la indolencia de los uruguayos, que muchos se pueden permitir hacer bromas sobre esto».
«Recientemente alguien dijo que es la ciudad del seguro. ¿Por qué? Porque si usted camina hablando con su celular, «seguro» que se lo arrancan. Si deja estacionado su vehículo en el centro, seguro que se lo abren. Si camina por el Mercado Central, seguro que le roban y si es por cualquier calle montevideana -según la hora-, seguro que le vuelven a robar. Si camina por algunas de las calles del Cerro, Aguada, Pocitos, La Blanqueada, Centro, en fin por cualquier barrio, seguro que recibirá alguna paliza para robarle. Y en general no importa por dónde usted vaya, seguro que algo malo le va a pasar», reflexionó el entrevistado.
Marenco Sosa expresó «que lo peor es que cuando por milagro de la vida logramos capturar a alguno de estos asaltantes callejeros, en la comisaría más cercana los policías están amarrados de manos porque por hurto y robo, estos señores entran y salen de la comisaría como de su propia casa, y el respaldo no existe, porque nunca hay nadie para poder identificarlos».
Una comunidad ahogada
«El aislamiento, la sensación de inseguridad ahoga cada vez más a la comunidad, porque la violencia se ha convertido en enajenación colectiva derivada por un lado del aumento de la pobreza, desempleo, y (de falta de) políticas adecuadas para evitar directamente la afectación de valores en la familia uruguaya», aseguró.
El entrevistado manifestó que «frente a este desequilibrio que pone en riesgo a la población, el Celade reclama mayores controles de los organismos rectores involucrados preguntando «¿quiénes son los responsables de esta situación? Y seguramente a esta altura, la respuesta será: nadie».
En esa línea de pensamiento aseguró: «Esto es verdad, porque si el ciudadano se pone a pensar un poco, podrá darse cuenta que los Programas de Seguridad Ciudadana, que tanto le han costado al Estado, no han resuelto el problema. No hay ninguna autoridad a quien podamos exigirle soluciones prácticas y tangibles».
«Los uruguayos somos conscientes de que si bien las tasas de delincuencia no han aumentado en comparación con otros países latinoamericanos, deja en claro el grado de violencia existente en cada uno de los hechos que se constatan y la agresión en la modalidad con que lo producen», dijo.
Afirmó que debería revisarse la política de seguridad ciudadana y el primero que debería responder por este problema es el Ministerio del Interior y así lo manda la ley que dice que su primera tarea es defender y custodiar los derechos a los vecinos; y que el mayor derecho que puede haber es el derecho a caminar sin que nos asalten, atraquen, hurten, y en algunos casos nos maten, otra modalidad de atentado contra nuestra integridad física y personal.
A juicio del presidente del Celade, pretender explicaciones es como pedirle «peras al olmo», «¿Entonces quién podrá salvarnos? ¿Quién? (se preguntó) no existe, entonces sólo nos queda pensar cómo volver a reestructurar el programa de Seguridad Ciudadana frente a esta situación cuando ya se llevan gastados millones de dólares, que todos tenemos que pagar. Siendo realistas ¿podemos los ciudadanos creer que la Policía con sus muchas limitaciones presupuestales puede ayudarnos a resolver nuestros problemas de estos días?».
Según estudios del área social del Celade, la delincuencia tiene en la mayoría de los casos profundas raíces en la crianza y en la educación.
«No podemos andar armados -dijo Marenco- porque vivimos en una sociedad de derecho, con responsabilidades y obligaciones, en una sociedad civilizada y democrática.
Celade considera que el gran desafío futuro en medio de la inseguridad, es volver a reconstruir el capital social que tenemos y trabajar sobre normas morales y éticas que resguarden a esta sociedad, para lo cual la exigencia tendrá que partir del Ministerio del Interior y de la Policía, en una revisión del Programa de Seguridad Ciudadana como marco, para avanzar en las tareas y lograr con ello, la tranquilidad de todos los ciudadanos». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad