"Los militares dejaron a la mano de Dios al torturador Manuel Cordero"
«Para ser bien gráfico, todos los militares de alto rango que hemos consultado nos han dicho lo mismo: no sabemos, ni queremos saber nada de él. En una palabra, Cordero ha sido dejado a la mano de Dios», comentó un inspector que prefirió mantenerse en el anonimato.
Como se sabe, el juez Pedro Hakenbruch libró orden de captura e incomunicación contra Cordero al no haberse presentado a una audiencia dispuesta por el magistrado para que declarara en torno a una denuncia de desacato presentada por el juez José Balcaldi. Antes, Cordero había dejado una carta en el juzgado en la cual decía que se ausentaría del país por un período de 150 días para someterse a un tratamiento como consecuencia de una afección cardíaca.
La salida del país de Cordero no fue autorizada por el juez Hakenbruch, quien dispuso se le citara nuevamente en su domicilio.
En esta oportunidad los oficiales del Departamento de Delitos Complejos fueron recibidos por la hija de Cordero, quien manifestó que su padre se había ido del país por problemas de salud.
Dada la situación, el magistrado ordenó al jefe de Policía de Montevideo que procediera a la ubicación, incomunicación y traslado de Cordero considerado a esa altura un prófugo de la Justicia.
Jerarcas policiales admitieron que en el curso de la búsqueda del requerido, varios jefes militares de alto rango fueron consultados para saber si alguno de ellos tenía algún dato de su paradero.
«Pero nos encontramos con una sorpresa: ninguno de los militares en actividad o en retiro respondió con agrado las consultas. Uno de ellos llegó a decir, ningún militar serio le puede estar dando apoyo, esta es una actitud personal por la cual va a tener que responder en su momento».
Sobre el coronel (r) Cordero pesa un cierre de fronteras desde el 16 de agosto cuando entregó la carta al juez Pedro Hackenbruch, en la que comunicaba su intención de ausentarse del país para someterse a un tratamiento médico.
El siguiente lunes 23, oficiales de Jefatura concurrieron a su domicilio para notificarle la citación, pero no lo encontraron.*
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