Serpaj asegura que cárcel de Maldonado es inhabitable y pide su inmediato cierre

Que la cárcel departamental de Las Rosas está superpoblada no es una novedad para nadie, ya que el centro de reclusión construido en el año 1983, fue diseñado para albergar solamente 120 personas. Una posterior ampliación permitió alojar hasta 160, pero la realidad es que en estos momentos tiene más de 350 reclusos. En ocasión de producirse violentos motines en las cárceles más grandes del país, algunos internos fueron trasladados hacia Maldonado.

Diferentes autoridades han reconocido esta situación, incluso recientemente se señaló que la ampliación de la cárcel de Maldonado debe ser incluida en el presupuesto del próximo gobierno nacional, sea del partido que sea. El pasado miércoles, una representación de Serpaj visitó el lugar, donde pudo constatar que no sólo existe una superpoblación insostenible, sino que las condiciones de reclusión ameritarían incluso el cierre inmediato de la cárcel. La alimentación es escasa, muy pocos son los internos que realizan algún tipo de tarea y el suministro de agua es inadecuado, señalaron los miembros de Serpaj.

El subsecretario del Ministerio del Interior, doctor Alejo Fernández Chaves, reconoció que la situación de la cárcel de Las Rosas debe ser urgentemente atendida y adelantó que podría ser ampliada recién cuando finalicen las obras (probablemente en el mes de noviembre) que se llevan a cabo en la cárcel de Canelones.

«El hecho del aumento de las penalidades en los delitos ha hecho que haya sin dudas más reclusos en los establecimientos carcelarios, especialmente en Maldonado, también con un aumento de población importante», explicó Fernández Chaves, al tiempo de reconocer que eso lleva a que «haya un hacinamiento grande en la cárcel de Maldonado y que haya que prontamente hacer una ampliación, tal cual se hizo en la cárcel de Canelones». Por su parte, el jefe de Policía de Maldonado, inspector general Mario San Pedro, dijo que «aquí se hace lo que se puede, con lo que se tiene», e insistió en que son de conocimiento público las limitaciones de la cárcel de Las Rosas, aclarando además que no estuvo reunido con los integrantes de Serpaj que estuvieron en la cárcel.

Hay «pocos recursos económicos para hacer un mantenimiento del edificio, escasos recursos en cuanto a poder intentar recuperar al procesado. Aquí no tenemos sociólogo, no tenemos siquiatra, apenas algunos sicólogos que tenemos en la Jefatura y los proporcionamos; no hay asistente social, hay escasísimos recursos absolutamente para todo», reconoció el jerarca, pero descartó que haya problemas de alimentación como denunció Serpaj, porque «hay un almuerzo y una cena y ellos mismos hacen el pan, y tenemos la huerta». *

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