La presión de ganar poco y enfrentar a automovilistas que conducen como niños

Psicólogos para taxistas en estado de pánico; aumentaron accidentes

Para el contador de la Gremial Unica del Taxi, Mario Soca, «el año pasado fue mucho peor», aunque reconoce que actualmente la presión que sufren los conductores de taxis «es mucha y multicausal».

Al respecto el profesional hace un poco de historia, interesante por cierto, de la retracción del mercado. «Hace 25 años no existían las unidades de emergencia y el taxi era utilizado para trasladar enfermos».

Siguiendo con el razonamiento explica: «Veinte años atrás jubilados y pensionistas tomaban un taxi para ir a cobrar al BPS y hoy lo hacen en el local de Abitab de la esquina o por cajero automático».

Soca recuerda que cuando cualquier ciudadano tenía un problema con los servicios de UTE, Antel y OSE, los usuarios usaban el taxi para acudir a las oficinas, «hoy sólo tienen que hacer una llamada telefónica».

«Los ejemplos pueden ser muchos más, pero los expuestos alcanzan para entender que antes había una demanda muy superior y aunque hoy la oferta de vehículos de alquiler es mayor, el mercado no creció por obvias razones de índole económica a raíz de la crisis financiera en la que se sumió al país», agrega el contador.

La flota, los kilómetros

Soca dijo que en estos momentos la ciudad de Montevideo cuenta con 3.050 taxis circulando por sus calles y que son 7.000 los trabajadores afectados al servicio.

«Cada uno de los taxistas recorre 300 kilómetros por día, es decir 9 mil al mes, mucho más que los patrulleros, que las ambulancias y que los ómnibus del transporte urbano, no es poca cosa», afirma. Explica que antiguamente también muchos padres usaban el taxi para llevar a sus hijos a las escuelas, pero desde hace tiempo esa tarea la realizan los transportes escolares. «Sin embargo, la frutilla de la torta son los remises. Aunque se ha implementado un sistema del uso de fichas para efectuar viajes al Aeropuerto de Carrasco, la mayoría de los choferes de taxis no conocen la terminal aérea», reflexiona con un dejo de ironía.

El crimen y sus consecuencias

El profesional reconoció que la violenta muerte del taxista Julio Benítez, como en otras oportunidades, creó una suerte de psicosis entre sus compañeros, «ya de por sí con una enorme carga de estrés por los extensos horarios que deben cumplir, por la magra paga que perciben y por la enorme dificultad de manejar con pasaje en una ciudad donde cientos de conductores manejan como niños, aumentando el índice de siniestralidad del gremio».

Al respecto, y de acuerdo con informaciones recogidas de la Policía y de las empresa aseguradora, de todas formas en la gran mayoría de los casos no son los obreros del volante los causantes de los accidentes, aseguró el contador.

Cardozo informó que desde el pasado mes de agosto, el gremio resolvió la creación de un Departamento de Psicología para atender a aquellos obreros del volante que presentan cuadros agudos de estrés y también para recibir eventuales denuncias de clientes por supuestos malos tratos o inconductas. *

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