Los cuatro sospechosos serán sometidos hoy a exámenes de ADN

En las uñas del taxista asesinado están identificados sus matadores

El médico forense realizó un minucioso trabajo en todo el cuerpo hasta que recogió las muestras que pueden resultar fundamentales para enviar a prisión a los autores del asesinato, quienes por falta de pruebas lograron recuperar la libertad.

La jueza Gabriela Merialdo ordenó de inmediato que los dos mayores del grupo, de 19 y 23 años, fueran sometidos a exámenes de ADN y obtuvo la anuencia de la jueza de menores para hacer lo mismo con los dos chicos de 15 y 17 años que integran el grupo investigado.

En sobre cerrado, ayer al mediodía, llegó a la Dirección Nacional de Policía Técnica la orden de tomar muestras a los cuatro individuos que se encuentran en la ciudad de La Paz, bajo una discreta vigilancia policial a fin de evitar una eventual fuga.

 

El menor que contó todo y luego mintió

Como se informó oportunamente, los cuatro sospechosos fueron detenidos por funcionarios del Departamento de Homicidios, 24 horas después del hallazgo del cadáver del taxista en el barrio Abayubá.

En el curso de los interrogatorios, el joven de 23 años y el menor de 17 se mantuvieron desde un principio en una cerrada negativa, empero el otro menor, de 15, «se abrió como un libro», al decir de un investigador y contó con absoluta precisión lo que había sucedido.

En consonancia con las investigaciones realizadas por la Policía, el menor admitió que abordaron el vehículo de alquiler en Agraciada y Salvo y le pidieron el precio por un viaje hasta Las Piedras.

Agregó que al llegar a camino Uruguay el joven de 23 años, que viajaba en el asiento de adelante, le pidió al conductor que detuviera la marcha, exigiéndole el dinero de la recaudación y las llaves del rodado.

Ante ello, el taxista opuso resistencia, produciéndose un breve forcejeo al que puso punto final el asaltante que le disparó un tiro en la cabeza con un revólver calibre 22 niquelado.

Siempre en base a sus declaraciones, el propio joven sacó del auto el cuerpo del transportista y lo arrojó a un costado del camino, para luego ponerse al frente del volante y circular por calles internas hasta abandonar el vehículo cerca de la plaza de La Paz, donde todos se dieron a la fuga.

Sin embargo, al llegar al juzgado el menor de 15 años cambió su versión y dejó a la jueza y fiscal sin elemento alguno para incriminarlos penalmente, en virtud de que los restantes no se apartaron una letra de lo declarado en la Jefatura capitalina, razón por la cual todos recuperaron la libertad.

Cuando la investigación parecía tornarse sumamente compleja para la Policía surgió este nuevo elemento que puede enviar a la cárcel, gracias a la ciencia, a los responsables del crimen. *

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