Ya son cinco los menores peligrosos entregados a sus padres por el juez
Esa era la reflexión de uno de los integrantes del Comando de la Jefatura de Policía de Montevideo luego de comentar que otros dos menores que habían sido detenidos por equipos de Radio Patrulla luego de cometer dos arrebatos con violencia habían sido entregados a sus padres por orden judicial.
El primer caso que causó estupor en filas policiales lo protagonizó un joven de 17 años que apuñaló en el corazón a otro muchacho de la misma edad, durante un incidente en un pool de la Unión.
Tras la audiencia de rigor, aunque la víctima permanecía internada en estado sumamente delicado, el juez dispuso que el agresor fuera entregado a sus padres.
El segundo episodio ocurrió cuando la Policía detuvo a otros dos menores por cometer varias rapiñas callejeras, en este caso, también, los dos inimputables fueron entregados con prevenciones «a sus responsables».
El pasado 31 de agosto un joven de 17 años abordó a una mujer de 60 años y luego de forcejear con ella le arrebató la cartera que contenía 1.600 pesos y 70 dólares.
El hecho se registró a las nueve de la noche y pocos minutos después una patrulla policial logró la detención del muchacho, recuperándose el dinero robado que fue reintegrado a su propietaria.
El joven fue puesto a disposición del juez de menores quien dispuso que se iniciara un proceso por la infracción y que fuera entregado a sus padres.
Otro de los casos tuvo lugar en jurisdicción de la Seccional 7ª, a las cuatro de la tarde, cuando una anciana de 83 años fue interceptada por un menor de 16 años que la arrastró por el piso para quitarle un monedero que contenía 70 pesos.
También en esta oportunidad otra patrulla procedió rápidamente a la detención del infractor.
El menor fue llevado en presencia del magistrado quien dispuso que el dinero fuera entregado a la señora y el jovencito a sus padres, sin más trámites.
La Policía asegura que estas situaciones están siendo divulgadas entre los menores y que de hecho están creando una suerte de impunidad porque saben que no les pasa nada. «Un menor que fue detenido ayer por un arrebato les dijo a los policías: «No se preocupen, que yo estoy de nuevo en mi casa, antes que ustedes», comentó un inspector. *
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