Pasaron dos años y cinco meses
El último asesinato de un taxista data del día 10 de marzo del año 2002. En aquella oportunidad, Mauricio Silvera Ferreira fue también ejecutado a balazos en un intento de rapiña. La víctima tenía 27 años. También tenía esposa y dos hijos mellizos, de tres años.
El trabajador quiso escapar después de recibir el primer tiro, pero los delincuentes no lo dejaron. Le siguieron disparando y lograron quitarle la vida. El taxi se estrelló contra una columna del alumbrado público, en la esquina de Ameghino y Groenlandia, zona de La Teja.
Los funcionarios llegaron a la intersección y se encontraron con el dramático cuadro. Llevaron a Mauricio Silvera al Centro de Salud del Cerro, pero ya nada podía hacerse, el hombre había fallecido. El crimen fue aclarado, dos mayores marcharon a prisión y un menor fue internado en dependencias del Iname.
La viuda del trabajador, fue contratada por la patronal de taxímetros y trabajó allí durante dos años, tiempo que utilizó para reprogramar su vida y la de sus hijos. *
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