Juicio por seis millones de estornudos

Un ex inspector fiscal británico demandó al sistema público de salud, a causa de la vida insoportable que llevó durante los últimos 40 años, en el curso de los cuales padeció seis millones de estornudos debidos a una alergia jamás diagnosticada.

Según contó ayer a la prensa inglesa, Patrick Webster está furioso contra el sistema sanitario, que desde el lejano 1963, cuando tenía 15 años, nunca logró curarle de los cientos de estornudos que sufría diariamente y que, gracias al anuncio de un diario, pudo atribuir a una banal alergia.

«El estornudador», que vive en el condado de Hampshire, aún no cuantificó su petición de indemnización por esos seis millones de estornudos sufridos en los últimos 37 años que, en cualquier caso, le costaron muy caro. Webster se vio obligado a dejar de trabajar, se redujo a llevar una vida solitaria en su casa, con su vieja madre, y a tener que pasar largas temporadas hospitalizado a causa de un mal que nadie conseguía curarle.

«Estornudaba cientos de veces al día. Me debilitaba. A un cierto punto estaba tan desesperado que me tomé seis meses de permiso laboral y me hospitalicé en tres centros diferentes»,contó. El remedio para su mal llegó hace pocos meses, de la mano del anuncio aparecido en un diario, que hablaba sobre un método creado por una clínica privada, capaz de indentificar las más increíbles alergias analizando una sola gota de sangre.

Webster compró el equipo y descubrió por sí solo que sus estornudos crónicos estaban provocados por la mezcla de cereales que tomaba en el desayuno: avena, nueces y almendras. Asimismo, el ex inspector fiscal resultó también alérgico a la yema de huevo, el tomate, el queso y la leche. Los médicos de sanidad pública nunca le hicieron análisis específicos para descubrir alergias alimenticias, porque algunos tests de la piel excluyeron la existencia de una patología semejante, se justificaron los responsables sanitarios inglés.

«Me hicieron tomar esteroides durante 20 años y ahora sufro sus efectos colaterales como osteoporosis, calambres y una carencia de minerales», rebatió Webster quien, además, tuvo que sufrir los comentarios de más de un especialista que le diagnosticó que, «quizás, era alérgico a sí mismo». (ANSA)

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