El ex sargento Coito dijo ayer que no torturó a Carmona
La magistrada tenía particular interés en saber si Coito ratificaba o no sus presuntas declaraciones, efectuadas hace dos años a una jueza que lo interrogó cuando estaba internado en el Instituto de Oncología, sobre lo cual no se registraron actas.
En aquella oportunidad, según se hizo público, Coito habría admitido haber torturado al ex capitán Carmona para que éste se confesara autor del crimen de Ernesto González, cuyo cadáver fue extraído de un aljibe en Los Cerrillos.
Según trascendió en medios judiciales, Milton Coito desmintió ante la jueza Aída Vera que hubiera torturado a Carmona en aquella oportunidad. Por otra parte, según había declarado Carmona a LA REPUBLICA en 1994, Coito lo sometió al «submarino» en un tajamar de su chacra de Toledo, indicando que estaban presentes el comisario José Lemos, que por aquel entonces era jefe del Departamento de Hurtos y Rapiñas, y el inspector Roges Biscardi, quien se desempeñaba como director de Investigaciones.
Posteriormente Coito fue detenido y dado de baja al comprobarse su vinculación a numerosos delitos, incluyendo un manejo irregular del «caso González». Tras ser procesado, fue conducido varias veces al juzgado de la calle Mercedes para hacer careos con el comisario Lemos. En una de esas oportunidades, al salir del Juzgado y antes de ser introducido en la camioneta policial, Coito dijo a gritos a todos los periodistas presentes: «Si yo hablo, caen todos, del jefe para abajo».
El «caso González» tuvo un trámite tortuoso en los cinco juzgados que tuvieron el expediente, incluyendo la muerte violenta de uno de los magistrados penales, García, quien fue quemado vivo por su propia esposa. Más adelante, resultaron procesados por «asociación para delinquir» la viuda del empresario asesinado, su hijo mayor, un inspector de policía del mismo apellido –que era el amante de la viuda– y un fuerte empresario propietario de un supermercado mayorista.
Luego de siete años de ocurrido aquel crimen, cuya investigación nunca pudo prosperar, hoy solamente dos hombres se encuentran en prisión por aquellos hechos y los dos son ex policías. Uno, el ex subcomisario Washington De María, aún preso en Lavalleja, y el otro es el ex subcomisario Bentancour, quien continúa recluido en Cárcel Central. Ninguno de ellos mató a González en 1993 y tampoco saben por qué siguen presos.
Misterio
Los móviles de uno de los casos policiales más intrincados de la historia policial uruguaya, se llegaron a relacionar con el incendio de los últimos tres pisos del «Palacio de la Luz», donde murieron cinco mujeres de una empresa de limpieza, e incluso con una transferencia irregular de siste millones de dólares a los Estados Unidos.
Milton Coito había sido acusado del robo del reloj «Rolex» avaluado en cinco mil dólares, que estaba en la muñeca de González cuando sacaron su cuerpo del aljibe en Los Cerrillos.
Media hora después, el reloj ya había desaparecido, pero los ladrones no contaron con que un fotógrafo de prensa que cubría el hecho junto al aljibe había tomado una foto donde aparecía el reloj de oro. Esa foto fue publicada al día siguiente del macabro hallazgo del cadáver de González.
Según trascendió por aquel entonces, Coito le había entregado el reloj a un compinche suyo, Peña Decia, para que lo comercializara. Pero éste lo vendió y se quedó con todo.
Además de eso, le había quitado a Coito una mujer que ejercía el meretricio para regeantarla él. Coito salió entonces en busca de Peña Decia y lo encontró en un bar de Malvín.
Como venganza le pegó un tiro en una pierna y se fue dejando al ex compinche herido. Los dueños del bar llevaron a Peña en un auto y lo dejaron frente a Emergencias del Hospital de Clínicas.
Cuando lo fueron a atender, Peña Decia ya estaba muerto. Se había desangrado porque la bala que le disparó Coito le había perforado la arteria femoral. Y este es sólo uno de los hechos que figuran en la doble historia del ex sargento Coito.
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