Al grito de "Heil Hitler" el "Seba" atacó a un menor en la vía pública

El neonazi fue otra vez enviado tras las rejas

A las 13 y 15 de la pasada jornada el joven Sebastián Pérez de los Reyes ingresó al Juzgado Penal de 17º Turno procedente de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII). Una vez más esta repartición fue la encargada de dar captura y reunir los elementos para llevar ante la Justicia, sobre el accionar del neonazi uruguayo más famoso.

Esta reputación se la ganó luego que la DNII lo investigara durante ocho meses, hasta darle captura a mediados de agosto de 1999. La razón de la pesquisa policial era la acción de la organización que comandaba –Orgullo Skinhead– a través de Internet. Allí propagaba sus ideas xenófobas y alentaba a combatir a los negros y judíos. Pero también su célula neonazi había logrado infiltrarse en los liceos más populosos (Bauzá, Zorrilla y Miranda) en busca de adeptos.

Incluso la labor de Inteligencia logró demostrar que Orgullo Skinhead había comenzado a ramificarse hacia el interior país, más precisamente hacia Tacuarembó y Canelones. Pérez de los Reyes era el líder de la organización, funcionaba como coordinador de las actividades en el país y servía de nexo con sus pares del Cono Sur y Europa.

En conjunto con la jueza penal de 17º Turno, Ana Lima, Inteligencia intervino los correos electrónicos y de esa manera fue recabando datos para desarticular a Orgullo.

Cuando los funcionarios fueron a fotografiar al detenido «Seba», éste se levantó su remera y dejó ver en el medio de su pecho un tatuaje de un skinhead crucificado y al lado un cruz esvástica. Esa imagen la llevan solo los líderes, y tiene su génesis en la década del 80 cuando Margaret Tatcher dijo que iba a crucificar a todos los skinhead de Inglaterra.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje