Dejó en coma a hijastra de dos años por su "carácter rebelde"

Un joven de 22 años se encuentra a disposición de la Justicia de Paysandú acusado de castigar hasta dejar al borde de la muerte a su pequeña hijastra de dos años. Según terminó confesando el golpeador, las agresiones a la niña eran reiteradas en virtud de que «tiene un carácter rebelde».

Los hechos cobraron estado público luego del ingreso al Hospital Escuela del Litoral en la pasada jornada de la damnificada. El diagnóstico emitido por el médico que la asistió establece las siguientes lesiones: «hematoma en cara, erosión en mejilla izquierda, equimosis y hematomas en región lumbo sacra, glútea –periné y ano sin lesiones– erosiones en mucosa de boca, traumatismo encéfalo craneano con probable fractura de cráneo».

El parte médico agrega que la pequeña corre riesgo de vida. Este cuadro motivó que las autoridades del centro asistencial dieran cuenta a la Seccional 3ª. Un equipo de la comisaría se trasladó al nosocomio y allí procedió a la detención de la madre de la víctima –de 24 años– y de su concubino de 22 años. Ambos jóvenes fueron conducidos a la dependencia y allí fueron indagados.

Ella dijo no saber lo que había pasado, ya que se encontraba lavando la ropa a un costado de la casa cuando su compañero se le acercó y le manifestó que tenían que llevar a la niña al hospital «porque tenía los ojos cerrados». No le dio ninguna otra explicación.

Acto seguido los actuantes interrogaron al joven.

Relato tétrico

Al ser consultado sobre los motivos en que la niña había quedado con los ojos cerrados, el hombre dijo que estaba tratando de vestirla, pero la pequeña no se dejaba. Esto lo ofuscó y entonces procedió a golpearla en la parte posterior de la cabeza con los dedos de la mano derecha.

El castigo hizo estallar en llantos a la menor, que en determinado momento se quedó paralizada y con sus ojos abiertos. Según narró el golpeador, en ese momento se asustó y buscó la forma de hacerla reaccionar: le tiró agua fría sobre la cabeza y le palmeó la cara. Pero como su hijastra no reaccionó y sus ojos se cerraron decidió llamar a una ambulancia.

Finalmente confesó que no era la primera vez que maltrataba a la hija de su pareja, y alegó que lo hacía porque «tiene un carácter rebelde», según la información oficial recabada por LA REPUBLICA.

El caso fue elevado al juez letrado de 4º Turno, en cuya órbita prosiguen las actuaciones.

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