Gutiérrez Conde: "¿Sabe cuántos choferes tiene el Comando de Jefatura? Ninguno. Somos los conductores de nuestros propios vehículos"

El jefe de Policía de Maldonado reclamó 350 efectivos y se mostró partidario de sacar la cárcel del departamento

El inspector principal (r) Martín Gutiérrez Conde nació en Treinta y Tres hace 54 años, ingresó a la Policía en marzo de 1965; es hincha de Peñarol y de Los Olimareños –«tienen hermosas canciones que refieren al lugar donde nací»–, y demás es amante de la pesca. «Me gusta mucho el campo, porque nací y me crié en plena campaña; soy hijo de un policía. Siempre que puedo vuelvo a mis pagos a buscar a mi padre que tiene 84 años y nos vamos a pescar a algún arroyo de mis pagos; soy un pescador mediocre –se ríe– aunque ahora estoy cambiando el equipo para arrimarme al mar». Confiesa que «tal vez por el cansancio que genera esta profesión añoro vivir en la campaña, me gusta la tranquilidad que existe allí». Antes de asumir como jefe en Maldonado estuvo 34 años en la Jefatura de Montevideo; se retiró en enero de 1999 y en mayo fue designado jefe en Durazno; el 10 de marzo pasado asumió al frente de la Jefatura de Policía de Maldonado.

–En materia de seguridad, Maldonado es para gobernantes y operadores una especie de niña bonita para mostrar a los turistas. ¿Cómo evalúa usted la situación actual?

–Cuando asumí no tenía mucho conocimiento de la problemática del departamento con respecto a la seguridad. Tampoco tenía conocimiento de su fuerza efectiva para combatir la delincuencia, aunque sabía cuáles eran sus medios logísticos y de apoyo porque unos días antes mantuve reuniones con el jefe anterior, inspector general (r) Máximo Costa Rocha.

Nosotros apuntamos a la prevención y eso necesita vehículos, equipos de comunicación y policías bien equipados. Cuando comenzamos a estudiar el índice de delitos, vimos que los delitos contra la propiedad superan a cualquier otro. Eso nos preocupa mucho, aunque por suerte no son comunes los delitos contra la integridad física de las personas. Pero ¿con qué me encuentro? Pues con una carencia total de personal para realizar esa acción preventiva, como en el empleo efectivo de los vehículos que tenemos. Por esa razón me vi obligado a decidir que en algunas horas, en las seccionales 1ª (Maldonado) y 10ª (Punta del Este) donde se emplean patrulleros, los vehículos estuvieran ocupados sólo por conductor que no es lo aconsejable. Pero ante la emergencia tendrá el apoyo de otros policías en moto. Teníamos la idea de potenciar a la Policía montada, cuerpo que tiene la Jefatura, pero el número de efectivos con que cuenta es muy reducido.

Ese personal a caballo que debería vigilar la zona de bosques hoy se encuentra custodiando el centro de reclusión. Este es uno de los grandes problemas que tiene la Jefatura sin solucionar: la seguridad exterior de la cárcel no es adecuada. Acabamos de solicitar autorización al señor ministro del Interior para llamar a una licitación que permita construir el cerco perimetral con las casetas e iluminación correspondientes. Además tenemos una gran inversión de personal en Las Rosas.

Quisimos potenciar el patrullaje con el plantel de perros; pero si bien contamos con una buena cantidad de canes instruidos, no tenemos policías porque también deben vigilar la cárcel. Una vez al mes, personal superior y subalterno de cada comisaría tiene que ir a cumplir servicio en ese establecimiento.

Allí hay unos 200 detenidos, algunos de suma peligrosidad. Incluso hace algunos años hubo motines por diferentes razones. Estamos obligados a tener una gran cantidad de efectivos destinados a la función de vigilancia. Con todo esto le estoy diciendo que el personal con que contamos no alcanza.

–¿Cuántos policías más son necesarios?

–A los quince días de estar acá le pedimos al ministro 350 efectivos; hoy podrían ser 320 porque me proporcionaron 32 vacantes de otras jefaturas y estamos procurando llenarlas. Es difícil concebir que la Seccional 1ª, con un radio de acción muy grande, con varios destacamentos, sólo tenga un policía cada 795 habitantes. Eso da una idea de lo que nos está pasando.

–Suponemos que el problema se agrava en la 10ª porque hoy con diez mil habitantes tiene un policía cada 170 habitantes, ¿pero qué pasa cuando en verano la cifra de residentes pasa los 200 mil?

–Dio en el clavo. De noviembre a marzo esa seccional debe tener un apoyo de efectivos, pero ¿de dónde los sacamos? Como se ha hecho otros años, en diciembre aparece un refuerzo de 150 policías entre personal subalterno y superior, que provienen de otros departamentos y de la Escuela Nacional de Policía. Pero no tienen preparación para conocer la zona de operaciones. ¿Qué imagen se puede llevar un turista cuando le pregunta a un policía dónde queda tal calle o un hospital y no sabe la respuesta?

–Usted reclama aumentar en más del 50 por ciento los efectivos con que cuenta.

–Vea, entre policías ejecutivos, administrativos, de apoyo, subescalafones, etc., contamos con 640 efectivos. Obviamente no todos están en la calle, la Jefatura también tiene que funcionar. ¿Sabe cuántos fajineros o limpiadores tenemos en este enorme edificio? Tres. ¿Sabe cuántos choferes tiene el Comando de Jefatura? Ninguno. Nosotros somos los conductores de nuestros propios vehículos cuando tenemos que hacer procedimientos.

–¿Y le faltan vehículos?

–Le soy sincero, a esta altura me sobran vehículos (se ríe), me faltan policías para ponerles adentro. Ahora estamos haciendo un estudio para redistribuir los medios de comunicación con que contamos y por lo que vemos hay mucho para renovar.

–Hace unas semanas anunció que unas 500 personas se habían inscripto para ser policías, pero a la vez sostuvo que se debían llenar ciertos requisitos, ¿eso quiere decir que no cualquier persona podrá ingresar?

–Es así. Nosotros tenemos ciertos requisitos previstos en el Reglamento. Pero además está lo que pretendemos de nuestra policía para el futuro. Queremos funcionarios con una buena preparación cultural que puedan acceder a cursos de idiomas para lograr una mejor comunicación con el turista; pretendemos que esté actualizado en relaciones públicas y también necesitamos que conozca de informática.

Por eso estamos prefiriendo que los nuevos aspirantes tengan enseñanza secundaria. Los tres meses de instrucción que recibe un aspirante para salir a la calle portando un arma, no son suficientes. En el futuro, nuestros cursos deberán tener mayor duración.

–Seguramente esa ambición suya también tiene que ver con el cambio de imagen que la Policía está procesando ante la sociedad, pero ¿está en su conocimiento que en esta Jefatura hay funcionarios que fueron procesados en otro tiempo por delitos cometidos en la función o fuera de ella y reingresaron?

–Nosotros no aceptamos oficiales de Policía que por alguna razón hayan sido procesados y no se les esté realizando un sumario administrativo, que a veces lleva muchos años para lograr una resolución. Por lo general, los hechos graves terminan con la baja del funcionario. Créame que desde que nos hicimos cargo de esta Jefatura reclamamos que todo policía debe tener una conducción adecuada a lo que nos está exigiendo la sociedad. Lamentablemente, como sucede también en otras instituciones, tenemos gente que se aparta de su deber y juramento. En todos los lugares donde estuvimos tratamos de corregir esas situaciones.

–Todos los días se cometen muchos delitos contra la propiedad. A su juicio esa circunstancia ¿podría estar asociada a la crisis económica que vive el departamento?

–Ese es un tema de comentario general; los estudios indican que hay una asociación sobre todo vinculada a aquellos sectores que tienen más dificultade
s para acceder a un trabajo. A veces los que roban dicen que no tiene nada para comer y podría ser un factor. Pero también hay otras causas que hacen a la ocasión. Se terminó el tiempo en que se podía dejar la casa o el auto abiertos. Usted y yo somos de la época en que íbamos al cine y dejábamos la bicicleta afuera cuatro horas y al salir estaba allí. Eso no va más.

Es cierto que hay hurtos de poco valor, pero a mí me preocupa que haya hurtos sin importar el valor. Ese tema lo he conversado con el señor ministro para que sepa de mi preocupación. Si los ladrones se llevan la ropa de la cuerda o un equipo de audio de la casa, aunque tengan diferente valor, la sensación es la misma porque están violando la intimidad de la persona. Lamentablemente tenemos muchos hurtos y estamos muy preocupados. Hemos tenido buenos procedimientos con recuperación de efectos, pero eso no basta. Tenemos un nivel muy alto de hurtos, estamos fallando en la prevención.

De todas formas algo ha mejorado en los últimos meses porque está cambiando la relación entre policía y ciudadano a partir del trabajo que hacemos con las Comisiones de Seguridad Barrial. Queremos avanzar en esa línea y que el policía se integre a la sociedad. En el interior eso es más fácil.

–¿Qué espera de esas Comisiones Barriales?

–Estoy muy contento, es todo muy positivo y ojalá cada vez se contagien más ciudadanos para poder trabajar en forma conjunta con la Policía. Estimo que es la gran a yuda para combatir a los delincuentes. Sin embargo a veces el ciudadano es temeroso de prestar esa ayuda porque siente que en el futuro puede ser amedrentado por delincuentes. Eso se soluciona con confianza. Necesitamos que el ciudadano confíe en su Policía.

–Señor, hoy la sociedad es consciente de los bajos salarios que perciben los policías y de las condiciones en que viven, muchos condenados a la marginación. ¿A usted le preocupa esa situación?

–Es evidente que el personal policial en Maldonado sufre porque tiene que hacer un servicio doble. Es decir, termina su labor de ocho horas en la seccional y después tiene otras seis horas de servicio por el 222. Con eso logra mejorar en algo su salario, pero también lo lleva al agotamiento físico. Además están mucho tiempo lejos de su familia y de sus hijos que los necesitan.

Tampoco hay 222 para todos, así que otros policías tienen que hacer otras tareas diferentes a la función. Y si no logran ese otro trabajo, pueden llegar a residir en zonas no adecuadas como nos está sucediendo con muchos funcionarios. Eso también pasa en Montevideo. Tengo claro que para el policía de Maldonado es muy difícil resolver su problema económico si no tiene otra tarea que lo pueda ayudar. Claro que eso también ocurre con otros funcionarios públicos.

–Pero ¿ha formulado reclamos al ministro?

–Mire, yo creo que no sólo el señor ministro es consciente de esa situación y está preocupado, también lo está el señor Presidente de la República que ya en alguna oportunidad lo manifestó y ahora se está estudiando un aumento para la Policía y las Fuerzas Armadas. Seguramente ese aumento se dará porque se entiende que la Policía gana poco y es necesario mejorarla.

–¿Ha recibido quejas de policías por servicios impagos?

–Nadie me ha informado de tal cosa. Yo salgo de mi escritorio y visito todas las seccionales y cuando me voy siempre les pregunto a los funcionarios si necesitan algo con la intención de generar el clima para que tengan la oportunidad de realizar el planteo que sea.

–Usted decía que la cárcel representa un gran problema y le está ocupando la mayor cantidad de personal.

–No tendría que existir el centro de reclusión en Maldonado.

–A ver ¿cómo es eso?

–Cuando tenemos fugas lo primero que hacemos es cerrar carreteras y caminos. ¿Qué imagen puede tener un turista si se encuentra en la carretera con policías armados que le piden documentos y revisan el coche?

–¿Cree que hay que trasladarla de Maldonado?

–Pienso que en algún momento tiene que haber cárceles regionales, como lo está considerando el gobierno. Pero no podría estar en Maldonado por estrictas razones de política turística.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje